Otra vez!
Desde que nace nuestro pequeño, estamos esperando que haga cosas, que evolucione, que nos sorprenda con nuevas monerías.
Primero lo tumbamos boca arriba, deseando que mueva las manos e intente coger cosas, queremos que poco a poco se de la vuelta el sólo, lo cuál aunque es muy gracioso, resulta poco práctico, recuerdo cuando dejaba a tenedor en el medio de la cama, y me podía ausentar de la habitación sin peligro de que se moviera, en el momento en que empezó a hacer la croqueta, se acabó el chollo!.
Después deseé que gateara, qué ilusión ver como reptaba por toda la casa, como primero lo hacía con un brazo y las piernas descoordinados, y al tiempo corría y te perseguía por el pasillo, cual gatito juguetón, lo malo cuando intentaba hacer lo mismo fuera de casa, y sino rabieta…
Uno de esos días en que pretendía tomar algo, un mediodía soleado en una terraza, se puso muy cabezón, quería bajar del carro a toda costa, dada su insistencia accedí, y en un abrir y cerrar de ojos ya estaba a unos metros, en pleno pasillo, la camarera que no esperaba encontrar obstáculo en su camino, se tropezó con él, se le cayeron varias de las sardinas que llevaba en la bandeja, lo que a tenedor le pareció muy gracioso, y no dudó en llevárselas a la boca( solo por jugar, por aquel entonces era misión imposible que comiera), yo no sabía como pedir disculpas, y empecé a querer que caminara.
Y lo hizo, un poco antes de cumplir el año, qué ilusión ver aquellos primeros pasos, respiré aliviada, yo no tendría que preocuparme de suelos sucios, manos negras y ropa de una postura directa a la lavadora y respiré peor, cuando perfeccionó su estilo y yo no podía estar sentada ni un segundo por que no quería estar quieto…
Algo semejante me pasó con el vocabulario, qué ganas de que fuera haciendo sonidos, ya deseaba escuchar algo similar a una palabra, por fin un día dijo algo parecido a “mamá”, qué emoción, luego algo como “papá”, genial!!
Ahora solo faltaba que lo dijera cuando realmente quería llamar a uno de los dos, y ese momento fue incluso más emotivo, decía mamá, y me lo decía a mí, no cabía en mi gozo…
Qué curioso cuando una palabra tan esperada, tan deseada, se convierte en una pesadilla, qué haces cuando te llama mamá más de 50 veces seguidas, a pesar de tenerte delante, y de qué le preguntes que quiere , y sigue y sigue…ohhhh!!!
Muy divertido comprobar que intentaba repetir muchas: agua, ven, este, aquí, y dos palabras muy peligrosas. “más” y “otra vez”…
Desde el momento en que entendió el significado de ambas, no para, cada vez que algo le gusta: que le persigas, le hagas cosquillas, besos, le des vueltas, etc…Dice :“más”, ahora ya: “otra vez”, otra vez, otra vez, otra vez…pero es que no se cansa nunca??!!
Así que he aprendido que esto de la evolución, es muy interesante, te regala muy buenos momentos, situaciones divertidas, emotivas, pero reconozco que cada vez que viene con una palabra nueva, temo las consecuencias que vendrán después, hasta lo más inofensivo se puede volver en contra de una madre, poniéndote en más de un apuro, y agotando tu energía y paciencia…
Qué bonito es verlo crecer!, es estimulante poder tener ya casi una “conversación”, descubrir su gran capacidad de asimilar conceptos, y reproducirlos en su justo momento, que pregunte: “y esto que es” o “como se llama”, y te lo pregunte hasta que ha memorizado la respuesta…
Qué bonito, a la par que agotador!!, y otra vez, otra vez seguiremos aprendiendo, reproduciendo, preguntando, entendiendo, otra vez correremos sin descanso, otra vez tiraremos los juguetes, otra vez los recogeremos, otra vez me llamará más de 100 veces aunque esté conmigo, otra vez me abrazará cuando esté mimoso, otra vez me dará besos para hacerme fuerte y que pueda llevarlo en brazos, otra vez me pedirá que le compre pegatinas y coches aunque tenga un cajón lleno de ellos, y otra vez me dirá que ponga la misma canción , o la misma película o lo que es peor el mismo trozo de esa peli, otra vez esperaré que me diga: “mamá otra vez”!


