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¿Soy una madre implicada?

Al convertirte en  madre, tu relación con el mundo que te rodea, deja de ser la misma.

Hacer cosas habituales, adquieren otra dimensión: ir a comprar al supermercado, tomarte un café en un bar, salir a comer fuera, intentar probarte ropa en una tienda…

Aprendes a sobrevivir, en terrenos  desconocidos: el parque, una piscina de bolas…

Y uno de los más temidos: el colegio. El año pasado, Tenedor empezó a ir a la guardería, y mi implicación fue prácticamente nula. Cuando pidieron voluntarios, para contar a los peques nuestra profesión, la mía no me pareció de interés, y menos para niños de 2 años. Luego pidieron padres,  para ir a contar un cuento y cuando me decidí, ya estaba el cupo lleno.

No me enteré,  cuando organizaron las actividades de las fiestas del colegio, incluso, fui de rebote a alguna de las reuniones, porque no había visto la convocatoria por internet.

Así que este año, me propuse, renacer de mis cenizas,  de mala madre no implicada, y empezar el curso, como una madre entregada a la causa.

No he fallado a ninguna de las reuniones, me apunté a la actividad de cuenta cuentos, Tenedor, ha llevado a clase todo el material solicitado, he cooperado activamente, en su proyecto sobre la prehistoria, y mi última aventura: ser madre voluntaria en la Gymkana organizada por el colegio.

Íbamos todos los padres disfrazados de hormigas, la temática, se deduce:  el hormiguero, como moraleja, que trabajando todos juntos, por pequeños que seamos, podemos conseguir grades cosas, y que todos tenemos algo que aportar.

La gymkana tenía 5 pruebas, con 6 equipos, cada padre, participaba en el día, en el  que lo hace su hijo. Me lo pasé genial, casi mejor que ellos.

No tenía muy claro, cual quería que fuera mi relación con el colegio, no soy de esas madres, pesadas, que siempre quieren estar en todo, siempre las primeras, siempre con algo que decir, siempre las más guays, las más preparadas, las más implicadas…esas que las ves, y se te atragantan, pero si he decidido que quiero estar presente, al menos en los actos más relevantes, creo que es bueno para los niños, notar que sus padres se interesan, y forman parte también,  de ese nuevo mundo,  que están descubriendo: el colegio.

La cara de Tenedor, vale, cualquier esfuerzo, incluido, el de aguantar a las madres perfectas, le hace tanta ilusión, verme allí, participando.

Comprendo,  que en la mayoría de los casos, las actividades se realizan en horarios, en los que estamos trabajando, y si ya es difícil,  conciliar con los horarios normales, más con los extras, pero recomiendo,  que en la medida, de lo que cada una pueda, colaborar y estar  implicadas, con la vida escolar de nuestros hijos.  A mi, me ha resultado muy enriquecedor, y además así,  los observas en su ambiente, con sus compañeros, es una experiencia muy interesante.

Supongo, que es una decisión que hay que tomar: participar, o no participar, y que la respuesta cambiará,  según la situación en la que nos vayamos encontrando.

PD: Por protección de imagen de los peques, no os puedo poner ninguna foto, de mi momento hormiga, pero os dejo una,  de mis antenas, que para mi, fue todo un logro, hacerlas caseras.

 

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¡Soy madre y me quejo!

¿Es innata la queja, a la condición de madre?

De hecho, empezamos a quejarnos antes de serlo, nos quejamos  de que: nos ha costado quedarnos embarazas, de que tenemos nauseas, de que engordamos, de que no encontramos ropa adecuada, de que el feto se mueve mucho, o poco, de que nos cuesta estar sentadas, de que nos cansamos de estar de pie, de que tumbadas,  nos damos con la posición. De que no podemos atarnos los cordones, de que no nos caben los zapatos, de que ni hablar de depilarse, de que el embarazo se hace largo, de que duelen las contracciones, de que nos falta el aire, de que tardan en ponernos la epidural.

Una vez que nace, nos quejamos de que:  llora mucho, duerme poco o demasiado, de que no se engancha al pecho, de que la leche me sube en exceso, o es escasa  y se queda con hambre. De que no quiere el biberón o el chupete, o solo quiere esas cosas.

De que tenemos sueño, grietas, dolores de espalda. Nos quejamos de que no crece, o de que lo hace demasiado rápido, de que dice papá, antes que mamá.

De que no come, o no para de hacerlo. De que tarde en gatear, caminar, de que le cuesta hablar, o  nunca está callado.

De que no dormimos, no tenemos tiempo, perdemos intimidad, autonomía, independencia.

Nos quejamos de que conciliar es una falacia, de que es un término de diccionario con poca aplicación práctica. De que trabajar se convierte en un reto diario.

De que educar es difícil, de que el peso de la responsabilidad nos contractura, de que todo cambia.

Y me consta, que desde fuera,  esto puede dar una imagen equivocada de la realidad, puede parecer que renegamos de nuestra condición de madres, pero al menos,  en mi caso, es una forma de desahogo, de descarga, de relativizar todo lo nuevo que nos ocurre.

Puede parecer un insulto, para aquellos, que  buscan  ser padres  y no lo consiguen, igual que quejarse de nuestro trabajo, cuando hay millones que no lo tienen, pero no es más,  que una forma de exteriorizar,  todo lo que nos agobia o preocupa, y en mi caso, procuro hacerlo, para buscar luego,  su parte positiva, la otra cara de la moneda.

Porque a pesar, de que desees mucho ser madre, cuando llega, no es tan fácil, tiene  momentos duros, complicados, de soledad, de incertidumbre, de renuncias,  de agotamiento, de saturación. Y desde luego, que hay personas que no deberían tener descendencia, porque su comportamiento sobre sus hijos deja mucho que desear.

Pero en la inmensa mayoría,  no cabe duda, de que detrás de cada queja, hay un ser maravilloso, que te colma de momentos únicos e irrepetibles. Por el que yo,  estoy dispuesta, sin que me tiemble el pulso, a sacrificar lo que haga falta. Que me hace ver el mundo y la vida de otra manera.

Que una sonrisa suya, compensa el cansancio acumulado, que uno de sus abrazos consuela al alma, que su voz, es de las cosas más bonitas que he oído jamás, y por el que vale la pena, cada una de esas quejas.

Y seguro,  que seguiré  acumulando quejas,  alegrías, aciertos, errores, sueño, miedos, cansancio, momentos únicos, risas, lágrimas…porque,  como en todos los aspectos de la vida, la maternidad está llena de matices, de colores, de buenos y peores momentos.

Nada es perfecto, y menos mal, así siempre, se puede mejorar.

 

¡Tú a la cama, yo al sofá!

Nadie  dijo que la convivencia en pareja, fuera fácil,  ¿o, si? y nada tiene que ver, creo yo, con el amor.

Cuando te vas a vivir con alguien se produce una etapa de adaptación, que cada pareja vive de una manera. Las hay que enseguida se acoplan, y apenas notan el cambio, y a otras, les cuesta algo más.  Pasan por  ajustes y desajustes, hasta que encuentran el punto, en que ambos se sienten cómodos.

¿Pero, qué ocurre cuando llegan los hijos?, Todo lo establecido hasta el momento, ¿sigue vigente?,  ¿es época de revisión?, ¿es cierto que se discute más?

Este es el debate,  que últimamente tenemos en la oficina, las “madres” opinamos que la pareja se ve afectada con la llegada del bebé y en ocasiones resentida. Se discute más, se tolera menos, aparecen puntos de vista encontrados entre los padres, de cómo enfrentarse,   a todo lo que hace referencia con los peques. Cierto es,  que la falta de sueño, el cansancio, los nervios, juegan en contra, pero puede también, que nos volvamos menos transigentes, que queramos que todo,  se haga a nuestro gusto, y eso,  genera más conflictos.

Las “no madres”, dicen que ellas, no lo entienden, que desde fuera, parece que las mujeres nos quejamos mucho, delegamos poco, queremos ayuda, pero solo a nuestra manera, que no dejamos espacio, para que ellos actúen como  consideren oportuno, que exageramos, que nos alteramos con facilidad.  ¿Es cierto eso?

¿Nos volvemos seres insoportables, histéricos, incomprendidos?, o simplemente es  que,  un elemento nuevo en la ecuación, hace que haya que reformular,  para que se obtenga un resultado satisfactorio.

Y mientras se despeja la incógnita, los desencuentros se producen, los puntos de vista diferentes, parecen más, todo acaba,  en algo parecido a una discusión…

No nos ponemos de acuerdo en nada: ¿Qué le pongo?, (muy abrigado/poco abrigado), ¿qué come? (mucho, poco, nada…le doy entre horas, nada hasta la siguiente comida) ¿a qué hora se va a dormir? (muy pronto, demasiado tarde, no te quedes con él, déjale llorar, no quiero que llore, ya se cansará, no quiero oírlo llorar…) Lo cojo mucho, poco. Lo consientes demasiado, la culpa es tuya de las rabietas, tiene mamitis,papitis, abuelitis…¡lo tienen todo!…y un sinfín de pequeñas disputas,  por las cosas más insignificantes.

¿Es realmente tan difícil, criar a unos hijos,  sin conflictos cotidianos?, quizás parezca más de lo que es, y la falta de costumbre, de discrepar con frecuencia, te produzca la sensación,  de vivir en un continuo enfrentamiento.

Puede que solo sea,  cuestión de relajarse, de que cada uno, haga las cosas a su manera,  que tenga su espacio,  eso sí, con unas bases muy claras, para no volver a los peques locos, ellos solo deben recibir el mensaje final, el que,  ambos han aprobado como válido.

Y puede que sea así de sencillo, pero hay días, en que el agotamiento físico y mental, hace mella, y solo queda eso de: ¡Tú a la cama, yo al sofá!

Sí,  soy rara, de elegir, prefiero, el sofá, tengo la tele, y así distraigo  la mente.  Soy de las que me da mal rollo, meterme en la cama triste, enfadada, o disgustada, nunca consigo descansar.

Y llamarme ingenua, pero creo que esto,  se puede hacer sin tanto desencuentro, siempre quedará mañana, para hacerlo mejor, más tranquilos, más serenos, para aprender de lo que funciona, desechar lo que desgasta y  buscar eso tan deseado, que Platón, tuvo la poca delicadeza,  de decirnos que era lo ideal: El equilibrio.

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De mayor quiero ser….

Supongo que todos en algún momento de nuestra infancia, hemos soñado con lo que nos gustaría ser de mayores.  Yo le dije eso a mi madre, eso  de: “mamá quiero ser artista”, y lo intenté, así  me luce el pelo…

Tenedor, sin que nadie le preguntara, me dijo, entre otras cosas,  que quería ser , un Dinosaurio, un oso Panda, y hasta un camión volquete, creo que a sus tres años, no acaba de tener claro el concepto,  o puede que  me salga, paleontólogo, veterinario, o camionero…

Y mientras por un lado, me río de sus ocurrencias, por otro no puedo evitar  preocuparme por su futuro, por sus estudios.

Y si, falta mucho para que tome esa decisión, pero desde la primera elección del colegio, marcamos un rumbo, bastante me constó decidirme, y no voy a reiterarme en el tema, pero sí insisto, en que las reformas y recortes sobre Educación, no me dejan dormir muy  tranquila.

Yo estudié en un colegio público, y fui a la Universidad gracias a una Beca escolar, puede que ahora,  ese título, no me sirva de mucho, pero tuve la oportunidad de sacarme una carrera.

¿La tendrá Tenedor?, ¿tendré que pedir un préstamo para que acuda a la Universidad?, ¿será esta,  un lugar para niños ricos, en lugar de para niños capaces, con aspiraciones, con ganas de labrarse un futuro, en una sociedad cada vez más cerrada?

¿No deberíamos poner todos nuestros recursos, y nuestros medios, para criar una población preparada, motivada,  con afán de superación? ¿Son estos niños, a los que les estamos complicando su formación, los que deben asegurar nuestras pensiones?, ¿A qué clase de trabajo van a aspirar?

Por muchas vueltas que le doy, no soy capaz de comprender, como vamos a ser más competitivos, como vamos a estar más preparados, si cada vez,  invierten menos en ello, ponen más trabas, y se quitan las pocas ayudas que ya había. ¿No es esto una discriminación, una desigualdad total de oportunidades? Así, no estudia el más inteligente, el que más horas dedica a su formación, sino, el que tenga suerte, de tener un padre con muchas cifras en su nómina.

Vamos a acabar siendo un país de incultos, o de padres hipotecados por los estudios  de sus hijos, o uno, en el que,  solo  los ricos se formen y tengan oportunidades, y los memos apoderados se conviertan en mano de obra barata, desperdiciando en cada esquina,  mucha gente válida. El indomable Will Hunting dejará de ser un guión de cine, para ser una realidad…

Yo quiero, que Tenedor de mayor, sea una persona con valores, con posibilidades, comprometido, con inquietudes, con sueños alcanzables, con metas, con objetivos, con criterio, con opiniones propias, capaz de  tomar decisiones, con acceso a una Educación que le permita elegir un futuro, aunque luego cambie de rumbo.

Quiero que sea una persona buena,  con  energía, que defienda sus derechos, que crea en una sociedad mejor, y para ello debo darle ejemplo, debo inculcar en él,  las bases para conseguirlo, y debo levantar la voz, para que no le cierren puertas, para que quede claro, que no estoy conforme con estos cambios,  que no benefician a quién quiera estudiar, sino a quién pueda pagarlo.

 

SOSPECHOSO HABITUAL

Lleva unos días rondándome en la cabeza, un pequeño conflicto escolar, que me ha hecho pensar más de la cuenta.

Desde los primeros días de colegio, Tenedor, me había contado que en su clase, hay un niño, que se llama como él, pongámosle X, que pega al resto. Esto en un principio, no me ha parecido nada relevante, ¿qué niño,  no pega, muerde, araña, en un  momento determinado?, pensé que sería algo puntual.

Un día en la fila, recogiendo a Tenedor, le llamé por su nombre, y una madre, me miró seriamente, y me preguntó: ¿qué apellido tiene X?, cuando le contesté,  me dijo:¡ ahh es X “el bueno”!, por un momento, confieso,  que me sentí aliviada de que ese,  fuera el mío, pero ¿qué pasa con el otro?, ¿ ya todo los niños, tienen identificado al malo de la película?

Hablando con otras madres, he descubierto, que todas se quejan de que sus hijos,  aparecen con moratones, provocados por la ira descontrolada, de este pequeño ser de 3 años. Sus patadas, puñetazos, e incluso objetos voladores,  que impactan contra las cabezas del resto de sus compañeros, son los responsables. Una de ellas,  me dice que su hija se despierta de madrugada gritando: ¡no me pegues X, no me pegues!, y se echa a llorar desconsolada. Y que coge la cabeza de las muñecas y las golpea contra la pared, diciendo que eso, es lo que hace con ella, este compañero.

Todos estos hechos, no me infunden nada de tranquilidad, por ahora Tenedor, me ha contado que ve como  pega a sus compañeritos  y que a veces a él también, y con lágrimas en los ojos, me dice que no quiere ser su amigo, porque siempre golpea y hace daño.

¿Qué se hace en estos casos?, ¿es posible que un niño con tan corta edad, ya sea potencialmente peligroso?, ¿es solo una manera de llamar la atención?, ¿una falta total de saber sociabilizarse?

Dicen que tiene un hermano, con siete años, que es el terror de la urbanización, y que se dedica a pegar a todos los niños, ¿será pues el comportamiento de X, el resultado de copiar el modelo que tiene en casa?

¿Qué puede hacer la madre?, Yo en su lugar,  me sentiría muy frustrada y desesperada, sabiendo que estoy en el punto de mira, del resto de las madres por el mal comportamiento de mi hijo.

¿Qué más le podemos pedir a la profesora? No puede aislar al niño, porque el objetivo debe ser,  que se integre y que aprenda a convivir con el resto de la clase sin violencia, pero hasta entonces, ¿debemos callar y aguantar?

Espero que esto se reconduzca y que consiga modificar el comportamiento de este pequeño, porque por un lado, no me apetece estar sufriendo por Tenedor, y por otro lado, me parece muy triste, que un niño desde tan pequeño, ya esté marcado por el resto de compañeros y padres.

De charla con: Madresfera y Amaya Terrón, las rabietas infantiles.

Desde que soy madre, incluso antes de serlo, ya presentía que la educación del pequeño, era, lo que más dolor de cabeza me iba a dar.

Y  que a medida que creciera, sería algo peor. Poner los límites, las normas, las rutinas, manejar los castigos, las recompensas…Qué palabras usar, que repercusión tendrán  sobre él.

Hasta la fecha, he intentado hacerlo lo mejor posible, pero a partir de los dos años y medio, se ha complicado. Noto que él, quiere marcar sus propios límites, expresa lo que quiere, se va reafirmando como personita, y pide, incluso exige, y las temidas “rabietas infantiles”, han asomado tímidamente la cabeza.

Así que cuando en Madresfera, ofreció la oportunidad, de una charla –café con la psicóloga Amaya Terrón, sobre este tema, me pareció una oportunidad estupenda, para poder conversar con una profesional, sobre este asunto, sobre mis miedos, dudas, y como afrontar esta etapa, tan difícil y crucial.

Llegué a la cafetería La Biela, en la calle  Estébanez calderón 5, nos habían preparado, unas mesas para nosotras. Al empezar al charla, nos invitaron a un café y a unos bollos muy ricos, una atención estupenda.

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Con mi libreta en mano, todo listo para tomar apuntes,  escuchar las experiencias, de las otras madres, un placer conocer, y compartir esa tarde con: parte de Madresfera ( Mónica), mamatambiensabe, No es un desfile de modelos, mimosparamama y pichuflush,

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( Mi libreta de  39 semanas, imprescindible en estos actos)

Como si en clase estuviera, tomé apuntes de las ideas, que me parecieron más importantes. Pasaron las horas volando, escuchando a Amaya, que nos explicó todo con detalle, y contestó a todas nuestras preguntas. Un encanto de persona, tiene una gran capacidad de comunicación, una sonrisa en la cara, palabras tranquilizadoras, y transmite una confianza aplastante.  Sabes que te entiende, como psicóloga y como madre que es. Recomendable 100%.

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Nadie mejor que ella, y sus artículos para hablar sobre el tema, yo os dejo con unas cuantas ideas de las mi agenda, sobre las que pienso trabajar.

La prevención empieza en nosotros mismos.

Absorben nuestra energía.

Por lo que debemos controlarnos, no perder la calma, intentar no gritar, cuanto más lo hagan ellos, más pausadas debemos mostrarnos nosotros.

Para conseguir, que deje de hacer algo, debemos enseñarles,  como se hace bien.

Eso implica un cambio de visión, no hacer hincapié en lo malo, sino mostrar la parte que está bien.

Dar alternativas, las normas deben ser firmes, pero flexibles.

Nos tenemos que ir adaptando,  al crecimiento del peque y a su evolución.

Más que castigar, hay que premiar lo bueno, si castigamos mucho se acostumbran a ello.

A veces castigamos por nuestra propia frustración,  de forma desmedida, más que por lo que realmente han hecho.

Darles mucho cariño, y prestarles atención para que no lo pidan.

Con los hijos no se pelea, se educa.

Si el niño,  consigue con la rabieta lo que busca, lo seguirá haciendo.

La disciplina es básica, igual que la rutina, tienen que tener un guía, y somos nosotros.

Hay que asegurarse, que el niño entiende lo que le decimos, es importante, que en el momento, de dar una norma, exista contacto visual y no haya distracciones.

Esas normas, deben ser cortas y precisas. Algo directo y específico

Los retos que le pongamos deben ser difíciles, pero alcanzables.

Podemos empezar con recompensas tangibles, e ir pasando a las intangibles.

Reforzar el respeto por sí mismo, y hacía los demás, reforzar los positivo y las actividades que hacen bien.

Y como padres, saber que no se puede controlar todo, que somos personas, que estamos aprendiendo y que podemos equivocarnos, y que no pasa nada.

            La culpa no sirve, ni ayuda.

Ahora, a intentar interiorizar la información, ponerla en práctica, asimilar que habrá aciertos y errores, y que forman parte de nuestro crecimiento.

Muchas preguntas en el tintero, muchos temas interesantes, dudas que surgen, deseando, que se organice otra charla, porque si da el aforo, repito seguro!

 

UNA MAÑANA DE CUENTACUENTOS: PABLO ALBO

Domingo por la mañana, frío en la calle, buscando planes para hacer, nos acordamos, como no, de las recomendaciones de  Me gusta mi barrio.

Así que, al Matadero nos fuimos, a la sesión de cuentacuentos de la “Casa del Lector”, con Pablo Albo.

Al principio, nos dijeron que era para mayores de cinco años (no debí leer la letra pequeña), pero finalmente nos dejaron pasar.

Nos dirigimos a la sala “NUBE”, un espacio amplio, lleno de libros, con el suelo enmoquetado, colchonetas a diferentes niveles, un lugar perfecto para estar con los peques, leer  y jugar, me encantó.

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En un alarde de sinceridad, diré,  que no me quedo mucho, con los nombres de los autores infantiles, salvo alguna excepción. Compro los libros por el contenido, sin fijarme en el responsable. Así que, fue una grata sorpresa, que los cuentos allí narrados, fueran de la propia mano del autor, que resultó ser muy gracioso, dinámico y divertido.

Tenedor, aguantó los 45 minutos más o menos,  que tardó en contar unos cuatro cuentos, fue una sesión  en la que nos reímos mucho, y en la que  consiguió que padres e hijos participáramos activamente en todo momento.

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Hemos tenido la oportunidad de conocer al escritor de los libros, algo poco usual, disfrutar de una mañana diferente, y seguir fomentando en el peque el hábito de la lectura, y de los libros, he de decir, que por ahora funciona, le encantan y le entretienen mucho.

Así que lo recomiendo, la próxima, el domingo 20 con Margarita del Mazo, (indicado también para  mayores de 5 años)

Y para los más pequeños (de 1 a 3 años) el domingo 27 a las 12.00h: Una palabra, un sonido, una imagen…

Seguro que todo esto os lo contará con más detalle,” la chica del barrio”, así que no os perdáis su agenda cada semana.

No quería dejar pasar la ocasión,  para contaros esta pequeña salida, que resultó de lo más interesante, creo que es importante hacer estas cosas, aunque sea de vez en cuando, porque a los peques, les sienta fenomenal, y a veces por pereza nuestra, nos quedamos en casa.

¡Ánimo y a la calle ¡

Reciclando: Barcos Vikingos de cartón

Que las manualidades no son lo mío, es bien sabido por todos. Está claro,  que no desarrollé esa parte de mi cerebro, durante mi infancia, por alguna razón que todavía desconozco.

Intento suplir mi falta de habilidad con las manos, con ganas, dedicación, perseverancia, imaginación y buen gusto…he dicho intento, claro, no siempre es suficiente. Aunque,  a mi favor diré,  que he mejorado desde mi entrada en el mundo 2.0, tanta madre Trendy, fabulosa, y mañosa, hace que quiera avanzar, eso sí, consciente de mis limitaciones.

Pero por  suerte, en casa, no solo están mis manos, sino que está el Don, y estas cosas,  se le dan bastante mejor que a mí. Él monta y desmonta lo que haga falta, es hábil con las manos, creativo, y capaz.  A ver si Tenedor, lo toma de ejemplo, y sabe hacer algo más que cambiar una bombilla, (ese es mi caso, jejeje)

Así que,  andaba el peque mirando la tele con su padre, este, en un intento desesperado de huir de las garras de Dora Exploradora, decidió, poner a Vickie el Vikingo, en una regresión, a su infancia. Y sorpresa, Tenedor, quedó fascinado al momento, dos capítulos después, ya quería ser Vickie, luchaba contras  Sven, y se le ocurrían grandes ideas.

El siguiente paso, fue pedir, barcos vikingos con los que luchar. Se conformó,   jugando con coches que usaba a forma de navíos.

Al  día siguiente, al regreso  del cole, esta fue su sorpresa: su padre, le había fabricado este barco, increíble la ilusión que le hizo, estaba muy feliz, y lleno de emoción.

Sólo necesito para hacerlo:

Una caja de cartón.

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Y una grapadora.

Recortó un rectángulo para hacer la parte del barco, y unió las puntas con grapas, después con un trozo más pequeño de esa misma caja, dibujó una cabeza de dragón, y lo mismo con la cola, ambas se han grapado en los extremos, y este, es el más que apañado resultado.

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El pequeño está encantado, al principio su barco, luchaba contra los coches, así que finalmente su padre le hizo otro ,ahora ,  Sven y  Halvar , pueden perseguirse tranquilamente, y no, no tenemos tripulación vikinga, eso,  a los Reyes del año que viene, que en Playmobil, hay unos sets  estupendos.

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Mientras con imaginación, y muchas ganas de jugar, vamos de sobra.

Aprovecho el momento para contar esto coincidiendo con la iniciativa de Madresfera de  participar en las jornadas que se realizan en el Matadero de Madrid, los días 4 y 5 de enero, si queréis saber todo lo que va a ocurrir allí, os dejo el enlace aquí.

Esta es nuestra pequeña aportación,  de un objeto para tirar,  a un juguete, ha sido todo un éxito.

¡Mil gracias y un HandDay!

Voy a intentar ser breve, pero no quería dejar escapar la oportunidad de decirlo.

Como todos ya sabéis, he estado nominada en los Premios Madreféricos 2012, en la categoría del blog más tiernos. Sé que lo sabéis,  porque he recibido una cantidad tan grande de votos, que no me lo creo ni yo, porque vuestros mensaje, watsApps, correos, tweets de apoyo, así  lo confirman.

Porque habéis estado buscando IPs,  hasta debajo de las alfombras, porque ha votado todo el mundo, y alguno más. Porque habéis dedicado vuestro tiempo a darle a la estrella, porque me habéis hecho sentir acompañada en todo este proceso, y porque he notado constantemente  vuestra presencia al otro lado.

No ha podido ser esta vez, nos hemos quedado cerca,  y quiero dar las gracias a todos y cada uno de vosotros por vuestro empeño, por vuestra complicidad, por haberme aguantado, animado, antes y más después….

Quiero dar las GRACIAS, a todos los que me leéis y no comentáis, a los que me leéis y  comentáis,  y espero que no haya nadie que me comente, y no me lea, pero si es así, gracias también, (que tiene mucho mérito).

Gracias porque el blog tiene sentido, porque estáis al otro lado, y aunque no haya ganado, me siento algo triunfadora.  Me siento como un piloto novel, compitiendo en su primera carrera oficial con pilotos ya expertos, con coches potentes, y con patrocinadores fuertes. Y yo con mi modesto vehículo, salgo a pista, e incluso puedo, durante un par de vueltas, liderar la carrera…y además cruzo la línea de la meta, y me subo al podio…

Y a pesar de que algunos digan, que de los segundos nadie se acuerda, yo si me acordaré, porque hay cosas que no se olvidan, y esa cantidad de votos, se quedarán grabados en mi memoria, no por el número en sí, sino por lo que significan.

Y desde aquí dar la enhorabuena  a las ganadoras de este año, que son unas grandes blogueras, unas estupendas mujeres y se lo merecen con creces.

Blog más divertido: Hija no hay más que una (gracias a Dios)

Blog más original: 39 semanas

Blog más útil: Buscando ropita online

Blog más tierno: La niña sin nombre

Blog con el mejor diseño: 39 semanas

Premio a la trayectoria: Mi grenlim no me come

Todas, las que ganaron y las que no, pasamos un día estupendo en el HANDAY, el sábado día 1, en La Industrial, en el barrio de Malasaña de Madrid.

Nos lo pasamos genial en la comida en el Ojalá, sentadas sobre un suelo de arena, que fue un acierto total para los niños, se lo pasaron fenomenal.

Disfrutamos de un montón de talleres para niños, y adultos, de los  artesanos vendiendo cosas bonitas, de una tómbola benéfica, y de la compañía de las blogueras, que formamos parte de Madresfera.

Un día estupendo, una organización con todos los detalles pensados, enhorabuena a las patrocinadoras del evento, chicas: ¡Gran trabajo!

Lanoa Handamade

Wikimuns

Baby Tendence

Madresfera.

PD:  Y no me tocó nada en ninguno de los sorteos, pero me llevé, este estupendo regalo, que me hará Papá Noel, de la mano de “La madre Novata”:IMAG0372Y como no: ¡¡¡¡LAS PELADILLAS!!!IMAG0374

¡Los tres añazos, una tarde en Jurassic Park!

Curiosa la relatividad del tiempo, normalmente los días se me hacen largos, la jornada de trabajo eterna…. No veo el momento de que den las nueve de la noche, incluso un poco antes, para que Tenedor descanse  y yo recupere mi delantal de Cenicienta, me ponga con las cosas de la casa, la comida del día siguiente, y encuentre un momento para descansar y desconectar de la jornada.

Y  a su vez, las horas se hacen cortas, y se me acumulan las tareas, por lo que en el cómputo total, el  tiempo pasa demasiado rápido. Hace apenas tres años, no tenía intención de ser madre.

Pero el caso,  es que hace tres años por primera vez, tuve a Tenedor entre mis brazos, diminuto, arrugado, indefenso, perfecto, con todas sus piezas, todo ternura.

Y yo, una madre primeriza, asustada, con un gran camino por recorrer, con mucho que aprender. Cada día un nuevo reto, un nuevo descubrimiento, dudas que llegan, otras que se disipan, y sin saber muy bien como, aquí estoy celebrando sus tres “añazos”, como él dice.

Como ya os he contado, lo de celebrar cumpleaños siempre me ha gustado, mi madre cuidaba hasta el último detalle, ponía todo de su parte y más, para que todo saliera perfecto. Yo he heredado ese espíritu, por ver está, si estoy a la altura de su legado.

Cuando Tenedor cumplió un año, Pocoyo, invadió nuestro salón, a los dos,  fue el turno de Cars, y todos sus protagonistas.

Este año, después de mucho pensar, y dado, su interés repentino por los Dinosaurios, he decidido, que podía ser un buen tema.  Mi sorpresa fue, que a pesar de estar de moda, gracias a los dibujos del “DINO TREN”, (por cierto, que me parecen muy educativos, yo he aprendido más de estos animales prehistóricos, que en mis anteriores 36 años, reconozco más de 5 especies, de hecho, mi hijo conoce muchas más que yo, y se permite el lujo de corregirme, ¡está claro que mis neuronas, no están en forma!), no  encontraba nada para decorar fiestas infantiles.

Así que,  Don al rescate, teclado en mano, se puso a investigar y entre el uno y el otro, más él que yo, (evidentemente), hemos ido trayendo los diferentes elementos decorativos, de distintas partes del mundo.

Con mucho cariño, y dedicación, y gracias a mi suegra que me ha dejado la casa, (en mi salón, no caben ni los huevos del dinosaurio), este ha sido el resultado:

Gracias  a mi compi “ Estrellita”, por hacer  la tarta, yo hice lo fácil: ¡decorarla!, estaba muy rica y no sobraron ni las migas…¡esa tres chocolates de “velocidad cuchara,” es irresistible!

A mi caótica por la guirnalda, esta chica es una artista con las manualidades, además de un encanto de persona.

A todos los que pasasteis la tarde en Jurassic  Park, poniendo lo que de verdad importa en estos eventos: la compañía. Porque Tenedor disfrutó mucho, y creo que el resto de peques también, porque teneros cerca, siempre es motivo de celebración.

A toda la familia, los de aquí, y los que cogieron un avión, para ver a su sobrino crecer un poco más, y lo convirtieron en “caballero”.

A los que estabais presentes,  a pesar de que la distancia nos separara  y  a todos aquellos que le felicitasteis.

En fin, gracias, porque ha sido una tarde muy especial, una más para el baúl de los recuerdos.

Tres añazos de emociones, de sentimientos encontrados, de verlo crecer paso a paso. Ser testigo de  la evolución de un ser humano, es una experiencia  fascinante.

Y poder observar  esos inmensos ojos negros, llenos de vida, de brillo, poder recrearme en su sonrisa, contemplarlo mientras duerme, sentir el calor de sus abrazos, el tacto de sus pequeñas manos sujetando la mías, escuchar su tierna voz, reírme con sus pensamientos, disfrutar de su compañía, oír mamá  y que el mundo se detenga, eso, es un regalo único, que compensa, todo el resto del lote que es ser madre.

Felicidades mi niño, porque ya eres un niño, atrás quedó esa etapa de bebé, y nuevas aventuras nos esperan, ahora toca: ¡Ser caballero con esmero!

(Le gustan los dibujos, no lo puede evitar, ni yo se lo prohíbo, siempre en su justa medida,¡ o eso intento!)

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