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No es gris, ni negro, solo es, un día marrón.

Hay días negros, esos,  que quieres olvidar, que da miedo nombrarlos, que preferirías no haber vivido, que borrarías de tu vida…

Hay día grises, esos, en los  que,  algo que te pasa,  o te dicen, te hace estar triste, decaía…

Y hay días marrones….esos, que al levantarte, miras hacia la cama, y ves a tu energía, acurrucada debajo del edredón, y te observa como diciendo: “A mí, no me mires, hoy me quedo aquí”

Esos,  en los que ir a trabajar, supone un gran esfuerzo, y vas con un cosquilleo en el estómago, como niña asustadiza, el primer día de clase.

Esos,  en los que el sofá, una manta, y la mente en blanco, sería lo que necesitas.

Esos,  en que la inercia, te hace vagar de un lado al otro.

Días,  en los que te sientes insípida, floja, incluso antipática.

Esos,  que se hacen largos, interminables, tediosos, aburridos, monótonos, que todo te fastidia.

Esos,  en los que no te ha pasado nada, que te apene, y sin embargo te sientes: afligida, mustia, compungida, taciturna, e incluso llorona.

En los que la nostalgia te  invade, sin ser invitada.

Sientes el corazón oprimiendo tu pecho, el ruido te molesta, y comunicarte requiere un esfuerzo.

Esos,  en los que el pasado, te da una bofetada, el presente te pesa, y el futuro te asusta.

Esos días, en los que buscas un motivo para entender tu estado de ánimo, pero nada lo justifica, simplemente,¡ es así!

Esos, en los que piensas,  que si te vas de comprar, o te comes un trozo de pastel de chocolate, todo mejorará, pero no tienes ni ganas de hacerlo.

Esos, que aparecen sin avisar, de repente, te atrapan, te tiñen, te descolocan, y solo puedes esperar que pase, y te metes en la cama, deseando que al despertar, el día se vista de otro color.

Dedicado a todos los que  tenemos días marrones, que llevamos con la mayor dignidad posible, sabiendo,  que como una tormenta de verano, te pillan por sorpresa, te empapan, te destemplan, te desorienta, pero sabes,  que luego saldrá el sol, tu cuerpo recobrará el calor, y podrás proseguir tu camino.

Así, lo cantaba  ella, Luz:

“Un día tonto, de pronto, sin una razón
No es gris ni negro, es sólo marrón
El día en que se te pega al cuerpo el camisón
No es gris ni negro, es sólo marrón.”[....]

 

 

 

Salita de Lectura: Más que palabras..

Cada etapa del crecimiento de nuestros hijos, es especial y única, pero desde luego cuando empieza a hablar, es un gran momento, se abre un mundo de posibilidades, es un gran paso.

No solo,  por el placer de escuchar esa dulce voz, que se te graba en el corazón, no  por la emoción única, de que te llame “mamá”, y sepas que te lo dice a ti. Si no, porque es el principio, de  un camino lleno de sopresas,de novedades. Reconoce las cosas,  las llama por su nombre, empieza a pedir lo que quiere, a contar como se siente.

Primero,  te conformas con palabras sueltas, luego las combina, añade verbos, crea frases, y lo mejor de todo: te comienza  a dar su opinión sobre las cosas, su versión de los hechos, su visión de la vida.

Y eso, te deja tantos buenos momentos, tantas frases célebres, que da para escribir un libro. Yo siempre digo, que las voy a apuntar todas para tenerlas de recuerdo,  y luego,  se me olvida.

Sin duda, estoy disfrutando escuchando a Tenedor contar historias, estaría todo el día oyendo su vocecita (que luego va a cambiar), sus ocurrencias, sus preguntas, y casi mejor sus respuestas.

Difícil elegir una, sobre todo, porque soy un desastre y no consigo retenerlas todas. Así que voy a utilizar la última de sus observaciones, no sé si será la mejor, pero si, la más actualizada.

Desde muy pequeño, le ha gustado mirar fotos, yo, le he incentivado mucho, ya que mi familia vive a KM de distancia, y me parecía una buena forma de que aprendiera a reconocerlos.

Así que estábamos mirando fotos:

Tenedor, (señalando): “mira este es papá, la tita X, el tito B, la prima C”. “Ahh papá y mamá juntos, abrazados,  y yo, ¿no estoy?”

Yo. “Si mira, estás, aquí,  dentro de la barriga de mamá” (apuntando con el dedo a mi barrigón de casi siete meses).

Tenedor:¿Y no me podrías haber sacado un momento para la foto?, yo quiero salir con papá y mamá, todos abrazados…

Por lo que ahora,  le debo una foto de los tres, fundidos en un gran abrazo, ¿quién  puede resistirse ante una petición de esa índole?

Ahora solo queda, tener suerte y poder llevarme unos de los estupendos ejemplares del libro: “Personitas”, de Lorena Canottiere,  que se sortean en  la Salita de la Lectura de Madresfera.

 

Otra vez!

Desde que nace nuestro pequeño, estamos esperando que haga cosas, que evolucione, que nos sorprenda con nuevas monerías.

Primero lo tumbamos boca arriba, deseando que mueva las manos e intente coger cosas, queremos que poco a poco se de la vuelta el sólo, lo cuál aunque es muy gracioso, resulta poco práctico, recuerdo cuando dejaba a tenedor en el medio de la cama, y me podía ausentar de la habitación sin peligro de que se moviera, en el momento en que empezó a hacer la croqueta, se acabó el chollo!.

Después deseé que gateara, qué ilusión ver como reptaba por toda la casa, como primero lo hacía con un brazo y las piernas descoordinados, y al tiempo corría y te perseguía por el pasillo, cual gatito juguetón, lo malo cuando intentaba hacer lo mismo fuera de casa, y sino rabieta…

Uno de esos días en que pretendía tomar algo, un mediodía soleado en una terraza, se puso muy cabezón, quería bajar del carro a toda costa, dada su insistencia accedí, y en un abrir y cerrar de ojos ya estaba a unos metros, en pleno pasillo, la camarera que no esperaba encontrar obstáculo en su camino, se tropezó con él, se le cayeron varias de las sardinas que llevaba en la bandeja, lo que a tenedor le pareció muy gracioso, y no dudó en llevárselas a la boca( solo por jugar, por aquel entonces era misión imposible que comiera), yo no sabía como pedir disculpas, y empecé a querer que caminara.

Y lo hizo, un poco antes de cumplir el año, qué ilusión ver aquellos primeros pasos, respiré aliviada, yo no tendría que preocuparme de suelos sucios, manos negras y ropa de una postura directa a la lavadora y respiré peor, cuando perfeccionó su estilo y yo no podía estar sentada ni un segundo por que no quería estar quieto…

Algo semejante me pasó con el vocabulario, qué ganas de que fuera haciendo sonidos, ya deseaba escuchar algo similar a una palabra, por fin un día dijo algo parecido a “mamá”, qué emoción, luego algo como “papá”, genial!!

Ahora solo faltaba que lo dijera cuando realmente quería llamar a uno de los dos, y ese momento fue incluso más emotivo, decía mamá, y me lo decía a mí, no cabía en mi gozo…

Qué curioso cuando una palabra tan esperada, tan deseada, se convierte en una pesadilla, qué haces cuando te llama mamá más de 50 veces seguidas, a pesar de tenerte delante, y de qué le preguntes que quiere ,  y sigue y sigue…ohhhh!!!

Muy divertido comprobar que intentaba repetir muchas: agua, ven, este, aquí, y dos palabras muy peligrosas. “más” y “otra vez”…

Desde el momento en que entendió el significado de ambas, no para, cada vez que algo le gusta: que le persigas, le hagas cosquillas, besos, le des vueltas, etc…Dice :“más”, ahora ya: “otra vez”, otra vez, otra vez, otra vez…pero es que no se cansa nunca??!!

Así que he aprendido que esto de la evolución, es muy interesante, te regala muy buenos momentos, situaciones divertidas, emotivas, pero reconozco que cada vez que viene con una palabra nueva, temo las consecuencias que vendrán después, hasta lo más inofensivo se puede volver en contra de una madre, poniéndote en más de un apuro, y agotando tu energía y paciencia…

Qué bonito es verlo crecer!, es estimulante poder tener ya casi una “conversación”, descubrir su gran capacidad de asimilar conceptos, y reproducirlos en su justo momento, que pregunte: “y esto que es” o “como se llama”, y te lo pregunte hasta que ha memorizado la respuesta…

Qué bonito, a la par que agotador!!, y otra vez, otra vez seguiremos aprendiendo, reproduciendo, preguntando, entendiendo, otra vez correremos sin descanso, otra vez tiraremos los juguetes, otra vez los recogeremos, otra vez me llamará más de 100 veces aunque esté conmigo, otra vez me abrazará cuando esté mimoso, otra vez me dará besos para hacerme fuerte y que pueda llevarlo en brazos, otra vez me pedirá que le compre pegatinas y coches aunque tenga un cajón lleno de ellos, y otra vez me dirá que ponga la misma canción , o la misma película o lo que es peor el mismo trozo de esa peli, otra vez esperaré que me diga: “mamá otra vez”!

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