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En el lio de ser madre.

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DOCE MESES

Doce meses, esos son los meses que ya han pasado. Hace doce meses me desperté y noté que algo raro me ocurría, era tu momento, me avisabas que ya era la hora, y así fue, a las 18.30H de un miércoles 5 de febrero, te tuve por primera vez entre mis brazos.

Pequeña, delicada, frágil y algo amarilla, llegaste a este mundo, para convertirte en la muñeca de la casa.

Doce meses, que me han pasado tan rápido, que no sé si te he disfrutado lo suficiente, si has recibido los besos, abrazos y mimos que necesitabas, si la atención ha sido la merecida.

Doce meses, buscando un orden y un equilibrio que no llega, la “bimaternidad”, se hace más complicada de lo esperado.

Doce meses, en los que no me canso de contemplar tus ojos negros, tus pequeñas manos, en los que nos has regalado un sinfín de sonrisas.

Doce meses, sin apenas dormir, sin ver la televisión, meses, de pañales cambiados, de descubrir el mundo del biberón, de la vuelta a los purés, de los ajustes de horarios, de juguetes por todos lados, de cansancio acumulado, proporcional a la alegría que tu presencia nos proporciona.

Un año, un año a tu lado, te has ganado tu sitio en nuestro hogar, nos enamoras con el brillo de tu mirada, nos has demostrado que el amor no se divide entre hermanos, sino que se extiende, y aumenta y aunque a Tenedor le cueste no ser el protagonista de la casa, te adora, como todos nosotros.

Felicidades mi pequeña, gracias por ser tan bonita, tan tierna, tan divertida, tan alocada, tan espontánea, gracias, por darnos la oportunidad de volver a sentir la ternura de un bebé, la aventura de volver a empezar, la emoción de crecer juntos…gracias por tanto amor.

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No soy una experta.

Es así, no soy una experta, no formo parte de ningún gabinete de crisis, no tengo un trabajo, en el que mis decisiones afecten a millones de personas, no cobro un sueldo y un sobre sueldo, por mentir, manipular y jugar a que no me pillen.

No dispongo de tarjetas opacas, bueno, eso, según se mire, porque las mías, se ponen negras, al llegar a final de mes.
No conduzco Ferraris, ni me gasto un sueldo en confeti.

No entiendo de medicina, ni creo protocolos, pero cómo ciudadana de este país, desde mi humilde posición, opino que esto, es vergonzoso.
Qué el tema del Ébola, aunque repetitivo, no deja de ser inquietante, y no sólo, por una posible propagación, sino, porque deja en evidencia, la incompetencia de aquellos, que toman decisiones, que parecen improvisadas y al azar, a un “ a ver qué pasa”…y claro, no pasa nada, hasta que pasa, no muere nadie, hasta que fallece una persona, no ocurre una tragedia hasta que sucede, y no hay una epidemia, hasta que se pierde el control…

Y no me inspira ninguna confianza, la actuación hasta el momento de los órganos competentes, que da la sensación de estar falta de rigor, y lejos de depurar responsabilidades, le echamos la culpa a la enfermera, que puede que cometiera un error, pero no fue el único, sino uno, de muchos que todos vemos.

Parece que es mejor escoger a alguien como cabeza de turco e intentar desviar la atención, para que no miremos, a los que ordenan y mandan, y fallan … y siguen ahí a pesar de todo.
Y no me tomo por un ser alarmista, pero diré, que todo esto me infunde respeto, y si estos dirigentes son capaces de hacer algo bien, este es el momento, y sino, que se vayan a gestionar el protocolo de su colada, y den paso a otros.

No pretendo políticos que no se equivoquen, todos somos humanos, pretendo políticos que asuman fallos y actúen en consecuencia.

¿Disfrutar de la lactancia?

Este no es un post, sobre si es mejor pecho o biberón, de esos, ya hay muchos, y demasiadas discusiones al respecto, en mi opinión absurdas y que no conducen a nada.

Si os preguntáis cuál es mi postura, brevemente os diré, que creo que la leche materna, r es lo mejor para el bebé, pero en caso de no poder o no querer, en este siglo XXI, hay alternativas que garantizan que el bebé crecerá de forma saludable, así que cada una que haga, lo que le parezca, y dicho esto, a lo que venía a contar.

Si bien, no hay dos partos iguales, tampoco dos lactancias, al menos en mi caso.

Con ambos tuve una subida de leche espectacular, mastitis, y dolor, mucho dolor, además de grietas y heridas en los pezones y aureolas, que no hubo Purelan, que las evitara, y con los dos se me cayeron los lagrimones y tuve que morderme el labio, mientras succionaban, y las heridas permanecían.

No fue fácil, requiere paciencia, aguante y sacrificio, pero si se superan esa semana más o menos del terror, luego todo mejora, desaparece el sufrimiento, las molestias, y el momento de alimentar a tu pequeño deja de ser una tortura. He de decir, que con cucharita, las grietas fueron menores, aunque por ello, no menos dolorosas.
Tenedor se enganchó perfectamente, y hacía sus tomas relajado, tranquilo, pausado, era un gusto observar como comía, hasta quedarse dormido , entonces soltaba el pezón, y con una carita de satisfacción plena, se dormía en mis brazos, y me encantaba mirarlo, quedarme así durante un buen rato, los dos, solos…

Lo peor, que no supe controlar mi producción de leche, así que, o tenía a Tenedor o al saca leches, y un congelador lleno de bolsitas de tan preciado líquido.

Cucharita, también se ha enganchado perfectamente, pero a diferencia de su hermano, comía llorando, histérica, pataleando, arañando y pellizcando mi pecho, nunca pausada, sino a trompicones, gimiendo, ansiosa…
Mi pediatra me decía, que sería porque era nerviosa, otro médico al comentarle, que la pequeña no se relajaba al comer me dijo: “los bebés comen para alimentarse, no para relajarse”.

Y lo peor, es que si hubiera sido primeriza, puede que me hubiera conformado con esa explicaciones, pero yo sabía que algo no iba bien.

Finalmente cuando Cucharita, empezó a no coger el peso óptimo, me hicieron caso, y como yo intuía, tenía reflujo.
Con la medicación ha mejorado mucho, ya no me araña, ni llora cual posesa, aunque tampoco, come relajada y en sus cuatro meses, NUNCA, se ha dormido al pecho de día, eso solo lo consigue en las tomas nocturnas.

Así que lactancia, no está siendo un momento íntimo y de conexión entre ambas, sino un modo de alimentación, que no parece disfrutar, y que seguiré manteniendo mientras pueda, porque creo que es beneficioso para ella.
En esta ocasión mi congelador está vacío, aprendí a domar mi pecho, no sin dificultad y dolor, porque no quería ser esclava del saca leche.

No sé si he hecho lo correcto, ahora me extraigo, para los momentos en que tengo que darle cereales, para ver si mejora del reflujo, pero carezco de reservas, y confieso que por momentos me he sentido egoísta.
Y aunque las tomas no sean ese momento mágico que se presupone, gozo con ella, en otros muchos, cuando jugamos, cuando me regala una sonrisa, que no tiene igual, y cuando se queda dormida en mi pecho, y yo embobada mirándola, y no quiero soltarla por nada.

Así que, no siempre la lactancia es lo que se espera, ni es oro todo lo que reluce,.
Señoras, señores, disfrutemos de nuestros retoños, que crecen rápido, muy rápido, cada cual a su manera, y con respeto, que aquí lo que cuenta no es el ego personal de los progenitores, sino la felicidad de los pequeños.

Mi relación con las estrías.

Me gustaría decir que mis estrías son causa de  mi primer embarazo, del cambio de peso inevitable que se produce en ese periodo, del esfuerzo tremendo que hace la piel, estirando hasta el límite, y en ocasiones rompiéndose…pero no…estas, las mías, ya me acompañaban antes de que Tenedor,  llegara a  este mundo.

Vienen de tiempo atrás, de aquella adolescencia, donde el cuidado de la piel, no era una de mis prioridades, ese tiempo, en el que algunas perdimos las bonitas formas, para coger peso de más, peso,  que costó perder.   Época complicada donde  la báscula subía y bajaba sin control, y que por falta de información  o interés,   no traté mi piel como hubiera debido, para evitar que las estrías  asomaran su cara.

Cierto es, que ya con Tenedor, intenté cuidarme al máximo, con uso de cremas especializadas, sino para evitar tenerlas, al menos, para evitar que se acentuaran, o salieran nuevas.

Y ahora con Cucharita, he vuelto al ataque, y como si  estuvieran al tanto de  mis temores, recibí un correo de Bayer, para una charla sobre el cuidado de las estrías, y la dermatitis del pañal.

No pude resistirme ante tal oferta, me pareció más que apropiado e interesante, así que acudí,  a ver qué podía aprender, o qué trucos podrían ayudarme,  en la ardua tarea de luchar contra ellas.

Y si es  verdad,  que no siempre son inevitables, y que no hay cremas mágicas  e infalibles, si es cierto,  que no todos los productos son  iguales, ni ofrecen los mismos resultados, por lo que la elección del que vamos a usar, es fundamental.

La charla fue de la mano de Rosa Mª Plata Quintanilla, vicepresidenta de la Asociación de Matronas, muy amena,  que nos explicó porque se producen las estrías, y consejos para intentar evitarlas, el más importante: la prevención, además de contestar a todas nuestras dudas.

Debemos hidratar la piel con un producto especial, desde el inicio del embarazo, hasta unos meses después de dar a luz, haciendo hincapié en pecho, barriga, caderas y muslos, ya que las mujeres  somos más propensas a desarrollarlas en estas  partes, y más durante el embarazo.

La segunda parte de la charla, fue sobre la dermatitis del pañal, y trucos para evitarla, lo importante: elección del pañal, la colocación del mismo,  cambiarlos con frecuencia, y utilizar una crema barrera.

Tuvimos la posibilidad de conocer la cremas: Bepanthol de Bayer, y llevarnos unas muestras a casa.  Os diré que la anti estrías me está gustando, no puedo valorar su efectividad al 100%, ya que ya las tengo, pero con que no me salgan más, me daré por satisfecha, además su textura y sobre todo su olor, es mucho más agradable que otras que había usado.  En cuanto a la de la dermatitis, tengo que esperar a que nazca mi pequeña, para daros mi impresión.

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Además,  luego pudimos compartir experiencias y reflexiones con el resto de blogueras, y el equipo de Bayer, que fue de lo más atento con todas nosotras,  mientras disfrutábamos de un refrigerio.  Una tarde agradable y útil.

¡Otra vez primeriza!

Cuando eres madre primeriza, te asaltan dudas, miedos, incertidumbre…todo es nuevo, desconocido. Yo recuerdo,  que leí todo tipo de libros al respecto del embarazo, de humor, desde un punto de vista psicológico, físico…tenía una necesidad extrema, de obtener información que me ayudara en mi camino.

Casi cuatro años después, piensas que todo eso está superado, que tienes la información suficiente, que la experiencia te avala, pero nada más lejos de la realidad…al menos en mi caso.

He vuelto a ser una madre primeriza, cierto  es, que me he saltado la parte de la lectura, que ya no tengo ciertas dudas, que lo desconocido, se ha hecho familiar, pero los miedos…esos, esos, siguen ahí…. La incertidumbre de si todo  va bien, me visita con frecuencia, los nervios,  cada vez que voy a una ecografía me invaden, en  la de las 20 semanas, me descubrí aguantando la respiración, mientras la doctora,  contaba si tenía todos los dedos de manos y pies…

Me sigo preocupando si se mueve poco, si noto un dolor, si algo me parece,  que se sale de lo que yo recuerdo como normal.

El parto continua siendo un momento temido, ya no, por si no voy a saber distinguir las contracciones, creo que esas no se olvidan, pero sí, porque ya sé lo que me dolió, lo que pasé con los puntos…pero también deseo que llegue, porque ver a tu bebé por primera vez, es una de las sensaciones más especiales de la vida.

Mantengo la ilusión de preparar su llegada, aunque por el momento, me contengo, y no le estoy comprando cositas , y eso que al ser Cuchara, todo es nuevo para mí, observo las estanterías de ropita de niña con deseo…

Y si algo está siendo diferente en este embarazo, no son las nauseas,  que esas me siguen acompañando, al igual que el anterior, sino el poder compartirlo con Tenedor.

Me encanta la ternura con la que mira mi barriga, como la acaricia y le da besos, como le habla a su futura hermanita. Nunca olvidaré el brillo de sus ojos, y la sonrisa que iluminó su rostro cuando vio al bebé en la eco, un televisor mágico, me decía.

Me encanta buscar un nombre para ella, todos juntos, escuchar como hace planes, sus ideas para la preparación del rinconcito de su hermanita…parece tan feliz!

Así que aquí estoy,  viviendo el momento como madre primeriza, con la inquietud de cómo saldrá todo, con una dosis de miedo inevitable,  con algo de serenidad añadida por la experiencia, y contando los días que quedan,  para poder sentir el calor de mi cucharita sobre mi piel.

Está claro que da igual si ya eres madre, cada vez, es casi como la primera…

Negociando con el bikini: Skin Method

Yo no soy muy dada a apuntarme a promociones y pruebas de producto, supongo que por falta de tiempo, pero cuando vi en Madresfera la de Skin Method reafirmante no pude resistirme, era mi última oportunidad de acercamiento al bikini, un aliciente para conseguir resultados, para ver,  si conseguíamos una convivencia digna.

Así que me apunté, me tocó, y aquí estoy, unas semanas después de haber recibido el producto.

He probado dos:

1 Skin Method : cuidado corporal hidratante, y ahí van mis puntuaciones,  del uno al cinco, siendo este el más positivo.

Resultados : cuatro. Te deja la piel hidratada al instante, y la sensación es duradera

Formato adecuado para su uso: Tres y medio. El tipo de envase no te deja ver cuánto queda de producto y el sistema para sacar la crema, no me queda claro que aproveche todo el producto.

Aroma: cuatro. No tiene apenas olor, es bastante neutra, pero tira más hacía un olor medicinal.

Texturacinco. Es fácil de poner, y es cierto que absorbe rápido, lo que te permite vestirte después de su utilización.

Relación calidad/precio: cuatro. No estoy muy puesta en el mercado de las cremas, pero para ser de una calidad superior a las básicas del supermercado, me parece que tiene un precio asequible.

***La he utilizado por las mañanas antes de vestirme***

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2 Skin Method, reafirmante:

Resultados (firmeza y elasticidad): tres y medio. No sé si será correcto, porque tampoco llevo mucho usándola, y supongo,  que yo pretendo que la crema haga un par de clases de GAP por mí, y el resultado de intensas sesiones de abdominales, y eso no es muy real que digamos.

He echado de menos, un prospecto con ideas de utilización. Yo me la he puesto en abdomen, glúteos y pecho, y no he seguido,  porque entonces,  no me bastaba un frasco, jejeje…

Formato adecuado para su uso: tres y medio. Es de fácil manejo, pero como en el anterior, al ser oscuro, no controlas lo que te queda, y el sistema,  no me asegura que esté utilizando todo el producto hasta el fondo.

Aroma:  cuatro. Tiene un olor muy similar al anterior, casi neutro, pero con un deje medicinal.

Textura:  cuatro. Se extiende con facilidad y una vez puesta,  al cabo de unos segundos,  notas que tu cuerpo se enfría, algo parecido a cuando te pones una crema para dolores musculares.

Relación calidad/precio: cuatro. Creo que el precio es adecuado para el tipo de producto.

****La he utilizado todas las noches, después de la ducha***

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Os dejo su link para que podáis echar un vistazo a sus productos, que creo que merece la pena:

http://www.skinmethod.com

Y os recuerdo que Skin Method ofrece un descuento  del 20% en su e-shop para todas las compras que añadan el código promocional MADRESFERA.  Es una oferta abierta tanto a blogueras, como a cualquiera de las que me leáis, y os apetezca darle una alegría a vuestra piel, que se merece que la cuidemos.

No puedo pedir que me deje la firmeza de mis veinte( creo que por aquel entonces, la tenía), pero una ayudita,  a finales de los 30 no está mal, y por intentarlo que no quede

Bikini, ¡allá vamos, que todavía me queda crema, y días!

 

Invocando a mi fuerza de voluntad.

Empieza el calor, el cambio de ropa, de armarios, por cierto,  dichoso momento, el del cambio de ropa, pesado donde los haya. Los armarios parecen no tener fin,  eso no cuadra, con la sensación,   que tengo en numerosas ocasiones, de no tener nada que ponerme.

En  el trabajo, toca decidir vacaciones, ya de paso comentar,  que este verano tengo menos, así lo marca,  las necesidades del departamento, está claro que las personales, no tienen mayor trascendencia…en fin,  que con tanto alboroto, una empieza a soñar, con días de descanso, sol, playa, piscina, montaña….y…bikini???….

He aquí,  el gran conflicto, ¿por qué todos los  años, unos meses antes de las vacaciones nos entra el agobio,  las ganas de perder peso?…qué pasa, ¿el resto del año no cuenta?

¿De verdad creo,  que si durante ocho meses,  mi fuerza  de voluntad,  se ríe de mí, con una bolsa de patatas en una mano, un trozo de tarta en la otra, mientras absorbe una Coca-cola, ahora,  va a comerse una zanahoria, un pescado a la plancha, con un vaso de agua?

¡Ni que fuera nueva! Llevo conmigo misma,  más de 35 años, ya sería hora de afrontar la cruda realidad, que es,  ni más ni menos, que cuanto más interesada estoy en perder algún kilo, más hambre tengo, más ganas de comer lo prohibido me invade, y hasta el aire me hincha.

Si,  llega el verano, y a mis ganas de disfrutarlo, le sumaré el mal humor,  de que no me gusta cómo me veo, odio cualquier bañador que se me ponga por delante, y me molesta enormemente, encontrarme con la báscula todas la mañanas, y que no tenga buenas noticias.

La verdad, es que el efecto vacacional sobre el peso, es digno de estudio. El ser humano,  es así de incoherente, queremos lucir figura esbelta, comer y beber sentados en una terracita, y que los kilos,  se pierdan el fondo del mar.

Pero la realidad, explota en nuestra cara, o en  el botón de nuestros pantalones, recordándonos, que: “quien algo quiere, algo le cuesta “(¡malditos refranes, que daño han hecho a la humanidad!). Así que me hayo al borde del abismo, debatiéndome entre saciar mi hambre, o mi ego en bikini….Y lo peor,  es que la mayoría de las veces, mi ego, muy digno,  se enfada, grita y patalea, pero se deja manipular por la gula, y cae en la tentación .

Amigas, odio las dietas, las limitaciones, los controles, el contar calorías, y sobre todo,  odio no tener fuerza de voluntad,  para llevarlas a cabo, y que ello,  me produzca ansiedad y un humor,  que no me soporto ni yo misma.

Así que,  estoy planteándome ir vestida a la playa, estar morena, está sobrevalorado, sobre todo si no vas a lucir piel, o bien, relajarme , pasar de mi vanidad, y esto es lo que hay, una es como es, y así ,  lo he contado. Y hacerme dueña de un tweet que leí el otro día, que decía algo así:

“Llega la operación bikini, que consiste en comprarme uno más grande”.

Lo recodaré con una caña en la mano, acompañada de una tapita, mientras la brisa marítima agita mí pelo…todo,  no puede ser perfecto….

 

A ritmo de Zumba, o algo así.

Es verdad, que llevo tiempo quejándome de que mi volumen parece aumentar por  momentos.

Quizás, no sea nada escandaloso que no se note a primera vista, no excesivamente preocupante, pero mi ropa y yo, estamos teniendo algunos problemas de entendimiento.

Este,  es el mono tema que el pobre Don, escucha una y otra vez, intentando acertar con la respuesta que quiero oír, ¡cosa nada fácil!

Mi Rey mago, asesorado, de primera mano por él, y en un intento de ayudarme en mi lucha contra las calorías, o para que me calle, o ambas cosas,  me ha regalado, un juego de la Wii ¿En qué puede ayudarme eso?, os preguntareis.

Si el juego en cuestión se llama “Zumba”, y resulta que está causando furor, por los gimnasios del mundo, pues es más entendible. Y , ¿qué es?, los expertos lo definen como:  un movimiento o disciplina fitness de origen colombiano, enfocado por una parte a mantener un cuerpo saludable y por otra a desarrollar, fortalecer y dar flexibilidad al cuerpo mediante movimientos de baile combinados con una serie de rutinas aeróbica, a ritmo de bailes latinos.

¡Ahí queda eso!, a mi me recuerda,  con perdón,  a la olvidada “Batuka”, aunque esta, utilizaba más ritmos que los latinos.  Supongo, que si yo no puedo ir al gimnasio, porque mi condición de madre soltera por las tardes, me  lo impide, pues nada, el ejercicio a casa.

El problema, no obstante, sigue siendo: ¿cuándo?…Ponerme la Wii con Tenedor, me parece poco práctico:

 Primero,  porque mi espacio de salón, está invadido por demasiados coches, dinosaurios y demás juguetes.

Segundo,  porque puede que él también quiera,  y por supuesto el cinturón que va con el juego, no tendría lugar a discusión, o para él, o para nadie.

Tercero, porque bastante vergüenza me da a mí misma, llevar el ritmo, como para que el peque, sea testigo, a tan corta edad,   de dicho espectáculo, necesito, que me respete unos años más.

No me queda otra, que intentarlo, una vez que Tenedor esté dormido, si, a partir de las 21.30H minuto arriba, minuto abajo, si,  después de haber realizado la limpieza de la casa, preparado la comida del día siguiente, al final del  día, cuando lo único que me apetece,  es caer en el sofá y poner mi mente y mi cuerpo en modo off.

Pero como diría una amiga: sin sacrificio no hay triunfo. Y  ahí  estaba yo, realizando las tareas antes mencionadas, rápidamente, para poder dedicarle mi tiempo al Zumba.

Enciendo la WII, introduzco el disco, voy preparando el cinturón y …OHHHHH, no lo lee, lo hago otra vez (llevo tanto tiempo sin usar la consola, que puede que algo hiciera mal), pero no el disco no responde…

Con toda la decepción del mundo, guardo el juego, me ducho y me tumbo en el sofá, eso sí,  intenté ponerle algo de ritmo, ¡para compensar!¡¡ Así , no hay quién haga deporte, todo son  dificultades!

PD: El Don, que no se rinde ante al adversidad, ya tiene en camino otro juego, está volcado a la causa, debo estar realmente pesada, ¡en todos los sentidos!

Así que habrá Zumba segunda parte, y esta vez: ¡a darlo todo!

ALGO MÁS?

Por si no fuera suficiente con pensar qué prendas adquirir  a  medida que tu barriga va creciendo que no sean del todo inútiles , comprar sujetadores que se adapten al nuevo tamaño de tus senos que ni Yola Berrocal después de su quinto aumento, que si cremas para las estrías de la barriga, del pecho, de las piernas, ( no he encontrado ninguna que me quite las que tengo), aceite de rosa de mosqueta para esos íntimos masajes que nunca sabes si estás haciendo de forma correcta, tienes que empezar a decidir que necesita para tu “tenedor”.

La lista puede ser infinita: carro triple o cuádruple, cuna,mini cuna, cuna de viaje, existen tantas cunas?, y yo solo con una cama!, cambiador, bañera, chupetes, biberones, calienta biberones, esterilizador, hamaca, sabanas, saco para la silla, para la cuna, para el cuco…, ropa, accesorios variados…, ya he perdido la cuenta…, de verdad es necesario todo eso?… , como sobreviven los niños de otros países más pobres?, son menos felices?,son menos niños?.

Necesitamos tantas cosas, o nos hacen creer que sí? Y si no las tienes te sientes culpable por que vas a privar a tu primogénito de las comodidades y posibilidades del mundo moderno. Quizás lo único que de verdad sea indispensable es que les prestemos atención, les brindemos todo nuestro cariño, amor y juguemos con ello, cedamos parte de nuestro tiempo, pero claro sale más barato llenarlo de juguetes, aparatos con ruido, colores, que  hablan en 5 idiomas,narran  cuentos y cantan canciones, para que nos necesitan?, el día que den besos y cambien pañales, que función será la nuestra?

Luego nos quejaremos de que no aprecian  nada, de que pierden valores, de que son demasiado independientes, de qué no se relacionan con sus padres, no saben hablar con ellos… . No puede ser qué no supimos nosotros crear esos vínculos,  que no fomentamos la relación humana?…eso no quiere decir que no les demos cuatro caprichos, y alguno más…solo que todo en su justa medida, la clave es: cuál es esa medida?.

Creo que me voy a inclinar por lo minimalista, verdad es que para esto del mundo del bebé parece no funcionar, pero voy a crear tendencia, o bien me voy a apuntar al “Ya te lo dejo yo”, que me parece muy práctico, todos los que tienen hijos se ofrecen a darte cosas que ya no usan, todos dicen que están como nuevas o nuevas, y digo yo, si están en tan buen estado, no serían tan necesarias, no?…el caso es que finalmente voy cogiendo de aquí y de allí, es posible que no todo sea del mismo tono, pero: viva el rollo patchwork!

Confesaré que en el fondo de mi corazoncito una voz me incita a la compra, a querer que mi pequeño tenga su espacio cálido y  acogedor lleno de mini cositas , así que de vez en cuando caigo en la tentación y paso la VISA,  al fin y al cabo es mi primero, tengo derecho a equivocarme!!

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Y a disfrutar del shopping!

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