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En el lio de ser madre.

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¿ Gestionando hijos?

El jueves tuve la suerte de asistir y digo suerte, porque realmente me pareció muy instructiva, a la jornada de “Gestionando Hijos”.

Si lo de “gestionando”, quizás suene raro, de hecho no a todos los ponentes les gustaba el título, el debate de si los hijos se gestionan o no, quedó abierto.

Pero dejando al margen la elección del verbo, en lo que todos estamos de acuerdo, es que a los hijos, hay que educarlos, y esa, es sin duda para mí, la labor más difícil, como madre y como persona.

Los hijos, no vienen con un manual de instrucciones (y no vendría mal), así que no nos queda otra, que esforzarnos y aprender sobre la marcha como ser unos padres competentes
Educar no es fácil, complicado trasmitir valores, marcar límites, crear rutinas, hacer de nuestros hijos personas íntegras.

Me quedó grabado, de una de las ponentes: “que nunca los padres habían estado tan agobiados con la educación de sus hijos y sin embargo, nunca había habido unos hijos con tanto déficits”.

Ante este panorama un poco desolador, solo cabe preguntar: ¿qué estamos haciendo mal? ¿Cómo puedo mejorar?
Hacer un resumen de tantas horas, podría ser un poco denso, así que os voy a dejar las ideas de varios ponentes con las que me quedo:

Javier Urra:

“Hay que enseñar a los niños a aburrirse, a la soledad, a manejarse en la incertidumbre y en la duda”

La pregunta debería ser: ¿para quién hemos vivido?, y no ¿para qué?

David Cuadrado:

“Es más fácil construir de nuevo, que desmontar hábitos pasados, eso es lo complicado”.

“Ser mejor padres para este mundo y para nuestros hijos”

Eva Bach:

“Madres, padres y profesores remando juntos en la misma dirección, sino no avanzamos”

“No me gusta, no significa no vale”

“Hay que confiar en los profesores y apoyar su labor diaria con nuestros hijos. Restablecer su prestigio como profesión.”

Catherin L´Ecuyer:

“El asombro es el deseo para el conocimiento”

“los multitarea son enamorados de la irrelevancia”

“Hay que respetar sus ritmos, vivir el presente, y respetar las etapas de la infancia”

“El consumismo y la falta de límites mata el asombro. No les dejamos desear las cosas, se las damos antes, abrumamos sus sentidos”

“El misterio es una oportunidad infinita para conocer”

Maria Jesus Álava:

“No podemos sobreproteger a nuestros hijos. El mundo no está para servirlos”

“Debemos deja que se defiendan y desarrollen sus propias habilidades”

Maite Vallet:

“Hay que premiar a los niños por sus esfuerzos, y no solo por los logros”

“Mejor marcar consecuencias que castigos. Ante la misma circunstancia, siempre el mismo efecto. A veces el castigo es desproporcionado al hecho, está marcado por nuestro estado de ánimo. La consecuencia está pactada, el niño sabe de antemano lo que va a pasar si hace o no una cosa, él decide, y es independiente a nuestro humor”

Antonio Tobalina:

“Hay que preparar a nuestros hijos para los peligros de la noche. Tienen que saber a qué se enfrentan, y cuáles son las consecuencias de tomar alcohol y otras sustancias. La calle puede tener grandes consecuencias si no se actúa con cabeza”

Fernando Botella:

“Procura coleccionar momentos con tus hijos, no cosas”

“Hay que dedicar a los niños, el tiempo que se merecen”

“La valentía es una actitud. Seamos valientes, para que las cosas pasen”

” La vida merece la pena vivirla con ilusión, talento, valentía, esfuerzo y entusiasmo”

“La vida es chula”.

Y podría seguir y seguir, porque fue una jornada, con ponencias cargadas de contenido, de sabiduría, de interesantes conceptos. Una jornada enriquecedora, constructiva. Una jornada con personas con ganas de “saber más para educar mejor”, personas comprometidas. Una jornada que repetiría, de la que me llevo muchos conceptos, que espero poner en práctica.

Ser padres es una gran aventura, una gran responsabilidad, vamos a hacerlo con las mejores herramientas, en el centro, nuestros hijos, que son un fin en sí mismos.

¿Disfrutar de la lactancia?

Este no es un post, sobre si es mejor pecho o biberón, de esos, ya hay muchos, y demasiadas discusiones al respecto, en mi opinión absurdas y que no conducen a nada.

Si os preguntáis cuál es mi postura, brevemente os diré, que creo que la leche materna, r es lo mejor para el bebé, pero en caso de no poder o no querer, en este siglo XXI, hay alternativas que garantizan que el bebé crecerá de forma saludable, así que cada una que haga, lo que le parezca, y dicho esto, a lo que venía a contar.

Si bien, no hay dos partos iguales, tampoco dos lactancias, al menos en mi caso.

Con ambos tuve una subida de leche espectacular, mastitis, y dolor, mucho dolor, además de grietas y heridas en los pezones y aureolas, que no hubo Purelan, que las evitara, y con los dos se me cayeron los lagrimones y tuve que morderme el labio, mientras succionaban, y las heridas permanecían.

No fue fácil, requiere paciencia, aguante y sacrificio, pero si se superan esa semana más o menos del terror, luego todo mejora, desaparece el sufrimiento, las molestias, y el momento de alimentar a tu pequeño deja de ser una tortura. He de decir, que con cucharita, las grietas fueron menores, aunque por ello, no menos dolorosas.
Tenedor se enganchó perfectamente, y hacía sus tomas relajado, tranquilo, pausado, era un gusto observar como comía, hasta quedarse dormido , entonces soltaba el pezón, y con una carita de satisfacción plena, se dormía en mis brazos, y me encantaba mirarlo, quedarme así durante un buen rato, los dos, solos…

Lo peor, que no supe controlar mi producción de leche, así que, o tenía a Tenedor o al saca leches, y un congelador lleno de bolsitas de tan preciado líquido.

Cucharita, también se ha enganchado perfectamente, pero a diferencia de su hermano, comía llorando, histérica, pataleando, arañando y pellizcando mi pecho, nunca pausada, sino a trompicones, gimiendo, ansiosa…
Mi pediatra me decía, que sería porque era nerviosa, otro médico al comentarle, que la pequeña no se relajaba al comer me dijo: “los bebés comen para alimentarse, no para relajarse”.

Y lo peor, es que si hubiera sido primeriza, puede que me hubiera conformado con esa explicaciones, pero yo sabía que algo no iba bien.

Finalmente cuando Cucharita, empezó a no coger el peso óptimo, me hicieron caso, y como yo intuía, tenía reflujo.
Con la medicación ha mejorado mucho, ya no me araña, ni llora cual posesa, aunque tampoco, come relajada y en sus cuatro meses, NUNCA, se ha dormido al pecho de día, eso solo lo consigue en las tomas nocturnas.

Así que lactancia, no está siendo un momento íntimo y de conexión entre ambas, sino un modo de alimentación, que no parece disfrutar, y que seguiré manteniendo mientras pueda, porque creo que es beneficioso para ella.
En esta ocasión mi congelador está vacío, aprendí a domar mi pecho, no sin dificultad y dolor, porque no quería ser esclava del saca leche.

No sé si he hecho lo correcto, ahora me extraigo, para los momentos en que tengo que darle cereales, para ver si mejora del reflujo, pero carezco de reservas, y confieso que por momentos me he sentido egoísta.
Y aunque las tomas no sean ese momento mágico que se presupone, gozo con ella, en otros muchos, cuando jugamos, cuando me regala una sonrisa, que no tiene igual, y cuando se queda dormida en mi pecho, y yo embobada mirándola, y no quiero soltarla por nada.

Así que, no siempre la lactancia es lo que se espera, ni es oro todo lo que reluce,.
Señoras, señores, disfrutemos de nuestros retoños, que crecen rápido, muy rápido, cada cual a su manera, y con respeto, que aquí lo que cuenta no es el ego personal de los progenitores, sino la felicidad de los pequeños.

A punto de ser madre.

Parecía que no iba a llegar, que nueve meses son muy largos, sobre todo cuando esperas que pasen…pero ya estoy aquí, en la recta final de mi embarazo.

Han sido ocho meses de sensaciones únicas, esas, que solo sientes cuando estás embarazada, y no todas agradables, las nauseas, los mareos, la ciática, calambres,  y demás, me han proporcionado más de un momento duro, pero compensado,  con saber que dentro de mí, se está formando una vida…una personita con sus dos manitas, sus pies, cabeza, corazón y resto de órganos, y por mucho que lo pienso, me parece increíble, que todo eso suceda en mi interior, mientras yo continuo con mi rutina …desde luego, una de las maravillas de la vida, un hecho extraordinario, que una , debe intentar disfrutar al máximo, aunque no todo sea un camino de color rosa.

Y a pesar de que no soy primeriza, a estas alturas, me siento un poco así….me da pánico el parto, supongo que con más razón,  porque ya sé como es…estoy nerviosa porque todo salga bien, y que  cucharita esté en perfecto estado.  El tema logístico va atrasado, y ya me están entrando los nervios, y la necesidad de tenerlo todo listo para cuando llegue.

Me pregunto, qué aspecto tendrá, si sabré volver a tener a un bebé en brazos, cambiar pañales, si esta vez me libraré de la mastitis, cómo será ser madre de una niña…

Me pregunto, cómo me las arreglaré con los dos, si seré de capaz de atenderlos, de repartir mi tiempo, mi atención, mi amor, sin que ninguno de los dos se sienta abandonado…

Me pregunto,  cómo será nuestro día a día,   con uno más en la casa, cómo asumiremos nuestros nuevos roles, cómo nos adaptaremos a ser cuatro…

Me pregunto, cómo cabremos en la casa, cómo nos vamos a organizar, cómo conseguiremos tener todos un espacio vital.

Me pregunto,  cómo Tenedor va a comportarse,  cuando su hermanita esté con él, si seguirá tan entusiasmado, si se sentirá en segundo plano, si sabré gestionar sus celos,  prestarle la atención que merece…

Me pregunto,  si tendré la misma energía con ella que con Tenedor, si le dedicaré el tiempo suficiente, si podré jugar lo mismo con ella, si podré tener la misma dedicación a sus necesidades, si dispondré de suficientes horas ,  si estoy preparada para ser madre otra vez…

Me pregunto, si seré equitativa, imparcial, objetiva, si ambos recibirán mi comprensión por igual, si seré justa con ellos, si conseguiré que ambos,  se sientan igual de queridos…

Me pregunto, si podremos asumir todo lo que conlleva educar a dos niños, no solo en su infancia , sino más allá en el tiempo, qué clase de futuro les espera, qué mundo les quedará…

Me pregunto tantas cosas, que nadie diría que ya soy madre…me pregunto  cuánto falta para el gran día, deseando que no se retrase, porque a pesar de tantas preguntas, todos tenemos claro, que queremos empezar a descubrir las respuestas.

 

 

¡COSAS QUE NUNCA SOÑÉ!

Cuando eres pequeño, sueles soñar con lo que te gustaría ser de mayor, vas imaginando como visualizas tu vida con veinte,  treinta años, y todo,  te parece muy lejano.

Mientras mis amigas soñaban con un buen trabajo, encontrar pareja, y formar una familia con hijos incluidos, yo lo hacía con escenarios de teatro, giras por España, los días en que estaba más positiva, incluso con dar el salto a la gran o pequeña pantalla. No contaba,  con encontrar  una relación estable, pero si amores fugaces e intensos…Y ser madre, no entraba en ninguna de las ecuaciones…

Pero la vida es caprichosa, y sin saber cómo, ya estás en la treintena, y poco de lo soñado ha acontecido…sin embargo contra pronóstico, encuentras a una persona con la que formas una pareja, una,  que a pesar de no tener instinto maternal, consigue que desees tener un hijo con él, y ante la cara de asombro de todos los que te conocen, te conviertes en la madre que nunca soñaste.

Y en el instante,  en que tienes a ese pequeño ser entre tus brazos, sabes que estás perdida para siembre, que a partir de ese momento, se convertirá en el centro de tu vida, que su sonrisa curará cualquiera de tus males, y que ya no concibes,  tu existencia sin su presencia.

Y después de un embarazo de nauseas y mareos durante  40 semanas, años sin dormir, y todo lo que conlleva la maternidad, ni te planteas un segundo…pero de repente miras a tu pequeño, ya no tan pequeño, y te viene a la cabeza, la absurda idea de que necesita un hermano, y llevada por una extraña enajenación maternal, decides lanzarte a por ello…

Y aquí estoy, cerca de los cuarenta, con un maravilloso hijo de tres años, que no cambiaría por ningún escenario del mundo, con  una barriga de 17 semanas, con mareos y nauseas  contantes, y en una tesitura, en la  que hasta el agua me da asco, pero feliz y encantada con esta vida que nunca soñé… y aunque siempre seguiré soñando para no perder la ilusión, he aprendido, que a veces, lo que no sueñas, se convierte en una estupenda realidad.

¿Soy una madre implicada?

Al convertirte en  madre, tu relación con el mundo que te rodea, deja de ser la misma.

Hacer cosas habituales, adquieren otra dimensión: ir a comprar al supermercado, tomarte un café en un bar, salir a comer fuera, intentar probarte ropa en una tienda…

Aprendes a sobrevivir, en terrenos  desconocidos: el parque, una piscina de bolas…

Y uno de los más temidos: el colegio. El año pasado, Tenedor empezó a ir a la guardería, y mi implicación fue prácticamente nula. Cuando pidieron voluntarios, para contar a los peques nuestra profesión, la mía no me pareció de interés, y menos para niños de 2 años. Luego pidieron padres,  para ir a contar un cuento y cuando me decidí, ya estaba el cupo lleno.

No me enteré,  cuando organizaron las actividades de las fiestas del colegio, incluso, fui de rebote a alguna de las reuniones, porque no había visto la convocatoria por internet.

Así que este año, me propuse, renacer de mis cenizas,  de mala madre no implicada, y empezar el curso, como una madre entregada a la causa.

No he fallado a ninguna de las reuniones, me apunté a la actividad de cuenta cuentos, Tenedor, ha llevado a clase todo el material solicitado, he cooperado activamente, en su proyecto sobre la prehistoria, y mi última aventura: ser madre voluntaria en la Gymkana organizada por el colegio.

Íbamos todos los padres disfrazados de hormigas, la temática, se deduce:  el hormiguero, como moraleja, que trabajando todos juntos, por pequeños que seamos, podemos conseguir grades cosas, y que todos tenemos algo que aportar.

La gymkana tenía 5 pruebas, con 6 equipos, cada padre, participaba en el día, en el  que lo hace su hijo. Me lo pasé genial, casi mejor que ellos.

No tenía muy claro, cual quería que fuera mi relación con el colegio, no soy de esas madres, pesadas, que siempre quieren estar en todo, siempre las primeras, siempre con algo que decir, siempre las más guays, las más preparadas, las más implicadas…esas que las ves, y se te atragantan, pero si he decidido que quiero estar presente, al menos en los actos más relevantes, creo que es bueno para los niños, notar que sus padres se interesan, y forman parte también,  de ese nuevo mundo,  que están descubriendo: el colegio.

La cara de Tenedor, vale, cualquier esfuerzo, incluido, el de aguantar a las madres perfectas, le hace tanta ilusión, verme allí, participando.

Comprendo,  que en la mayoría de los casos, las actividades se realizan en horarios, en los que estamos trabajando, y si ya es difícil,  conciliar con los horarios normales, más con los extras, pero recomiendo,  que en la medida, de lo que cada una pueda, colaborar y estar  implicadas, con la vida escolar de nuestros hijos.  A mi, me ha resultado muy enriquecedor, y además así,  los observas en su ambiente, con sus compañeros, es una experiencia muy interesante.

Supongo, que es una decisión que hay que tomar: participar, o no participar, y que la respuesta cambiará,  según la situación en la que nos vayamos encontrando.

PD: Por protección de imagen de los peques, no os puedo poner ninguna foto, de mi momento hormiga, pero os dejo una,  de mis antenas, que para mi, fue todo un logro, hacerlas caseras.

 

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¡Las excursiones del cole!

De pequeña me encantaban las excursiones del colegio. Estaba esperando todo el año ese momento.

Recuerdo llegar a  casa,  con el papel que mi madre debía firmar autorizando mi asistencia, y yo lo devolvía firmado, con una sonrisa, y las pesetas correspondientes. Como preparaba la mochila para tal ocasión, que normalmente consistía en:

Dos bocadillos, solía ser uno de chorizo (por aquella época me encantaba, y me los comía sin remordimiento alguno), el otro de jamón serrano con tomate y aceite. Una bolsa de patatas, zumo, agua y algo de postre.

La noche anterior apenas dormía, recuerdo como nos organizábamos para el autobús, era muy importante elegir a tu compañera de viaje, que era siempre una de mis mejores amigas. Recuerdo como me tiraban del pelo, desde el asiento de atrás, era siempre, un chico.

Los viajes eran a ritmo de: “vamos a contar mentiras tralalá, vamos a contar mentiras….” y  otras de la época, mientras las profesoras nos gritaban, que no nos pusiéramos de pie.

No se me olvida el trozo de pan  que le llevé a mi madre hecho con mis manitas, ni la vez que monté en un pony, en otra ocasión fui a la fábrica de vidrio, y me lleve un suvenir de regalo.

Tampoco olvido, la visita a los “Talayots”, o al Santuari  de LLuc…destinos obligados de mi Isla. Cómo caminábamos felices por el campo, como nos reuníamos en grupos,  bajo un árbol,  para comernos nuestras suculentas provisiones, después del esfuerzo realizado.

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El camino de vuelta, ya cansados, felices y comentando las anécdotas del día.

A mi madre esperando ansiosa, a que llegará el autobús, como me abrazaba fuerte, como si llevara mucho sin verme, como me acribillaba a miles de preguntas sobre todo lo que habíamos visto y hecho. Como yo relataba mi historia  y le enseñaba las cosas que había traído, en ocasiones ya algo más mayor, me compraba una cámara desechable de doce  o veinte cuatro fotos, que sacaba con mimo, esperando que se revelaran todas correctamente.

Esa noche,  caía rendida en la cama, soñando con todo lo acontecido.

Y ahora,  le toca a Tenedor, ahora,  soy yo la madre. Ya no existe autorización, te informan por una plataforma digital, y si el niño lleva el sobre, ahora con euros, es que das tu consentimiento.

Ahora,  soy yo , la que dudo si dejarlo ir, es tan pequeño, pero ¿ como voy a privarlo de pasar un día con su amiguitos, haciendo algo diferente?

Ahora,  es él, el que se va a la granja, y vuelve con una maceta para mí, una sonrisa de oreja a oreja y muchas cosas que contar. Ahora,  soy yo, la que espero emocionada a que llegue, la que le realizo mil preguntas sobre lo que ha hecho, él, quien contesta emocionado, y enumera una y otra vez todos los animales que ha visto.

Soy yo,  la que no me canso de escucharlo, a la que se le hace un nudo en el estómago, pensando que tiene que coger un autobús, pensando en qué hará, pensando en que todo saldrá bien.

Ahora,  es él, quien crece, quien experimenta, y descubre, y yo, la que espero con los brazos abiertos, a que regrese, sano y salvo, y me lo cuente todo.

 

 

El tiempo aprieta, pero no ahoga.

El tiempo, es algo relativo, y no transcurre para todos igual. Hay días que se nos hacen eternos, y otros,  se nos pasan volando, y ambos,  han durado 24 horas.

Cuando te haces madre, la relación con el tiempo se convierte, en amor, odio. Puede ser tu mejor aliado, o tu peor enemigo. Dependes de él para todo, y vives supeditada  a sus antojos.

Me he dado cuenta,  de que mi concepto de él ha cambiado, y ya no volverá a ser el mismo. Lo necesito,  para poder llegar a cubrir las tareas obligatorias, y además,  para diferentes facetas de mi misma, y la mayoría de las veces, se me agota antes,  de haber cubierto todas mis necesidades.

Entre ellas, una de las que priorizo, es la de poder educar a mi hijo, estar con él, ser yo,  la que pase horas a su lado, la que le recoja del cole, le lleve al parque, le bañe, le de la cena…

Pero trabajando, eso no siempre es posible, es aquí,  cuando te encuentras la primera gran utopía social:¡¡¡¡ Conciliación!!, jajajaja, me da la risa floja, mientras me tiemblan las piernas, y se me ponen los pelos de punta, pensando,  cómo voy a compaginar el trabajo, con mi hijo.

Después de mucho meditar,  y números, de suma y resta, decidí, que la única solución posible, era reducir jornada. En una empresa,  en la que se trabajaba  de nueve a siete (digo, trabajaba, porque todo es susceptible de cambio, y ahora es peor, de ocho a ocho) poco iba a ver a Tenedor, casi, solo para acostarlo. Pensé,  que yo no había tenido un hijo para eso, y solo la idea,  de estar todo el día separada de él, me producía ardor de estómago.

Así que me acogí  al turno de  nueve a  cuatro.  Un horario,  más compatible con la vida familiar, a cambio de renunciar a parte de mi  sueldo, de mis  posibilidades dentro de la empresa, y de estar, en muchas ocasiones, en el punto de mira de los  compañeros.

Aún así, los imprevistos, casi  siempre son en contra, y nos sabes,  de donde sacar horas, para cubrirlos. Por no hablar,  de cómo salir airosa,  de las vacaciones de la guardería, o del colegio.

Todos son retos, pruebas,  que hay que ir superando día a día, porque como las pienses todas de golpe, te puede dar un colapso cerebral, y no ser capaz,  de encontrar salidas viables.

Esta,  es la segunda semana, que por necesidades del departamento, estoy trabajando de 12,45h a 20,00H….si, tal y como lo veis, un horario ideal para la vida con los pequeños.

Genial, para poder estar presentes en su día a día.  A pesar, de mi desagrado total, y de lo mal que lo llevo, de lo que me descuadra,  todas las rutinas a las que ambos,  estamos acostumbrados, a pesar,  de que llego para comérmelo a besos,  camino de la cama, a pesar,  de solo poder estar con él,  aproximadamente una triste y miserable  hora  y media, repartida entre la mañana, cuando lo llevo al cole, y el momento de la noche, a pesar de todo, me tengo que sentir afortunada, de que es solo, un momento puntual.

No quiero ni imaginarme que fuera así siempre. Sin ir más lejos, es el caso de su padre, con horario de tarde/noche  y de muchas otras personas.

Supongo que al final,  de todo se sale, y deberemos confiar en nuestra astucia, sacrificios, y renuncias,  para poder compaginar, trabajo, hijos, vida, con el menor número de daños colaterales posibles,  porque no podemos estar esperando,  a que esto importe a las empresas, y/o gobiernos.

Esto son lentejas, así que  si hay que comerlas, vamos a cocinarlas, lo más sabrosas y nutritivas,  que nuestra imaginación alcance.

 

 

 

¡La triste alegría de una lavadora!

La realidad,  puede ser inesperada, cruel y dura.  Y  hoy tengo que confesar, sin tapujos, sin camuflajes, sin eufemismos, sin distorsiones, que estoy feliz, porque tengo lavadora nueva.

Si, es así de crudo. Yo,  que reniego de los labores del hogar, que no soy de esas,  que están deseando llegar a casa, para hacerme la coleta alta, ponerme el chándal, las pantuflas y el delantal…aunque  a veces, me ponga algunas de esas cosas, o todas a la vez.

Yo,  que siempre he deseado,  ser la versión morena, de aquella brujita, que con mover la nariz lo tenía todo hecho. Yo,  que limpio y ordeno, a modo de supervivencia, pero no por gusto.  Y hoy, yo soy esa, esa,  que está feliz con su nueva adquisición, y me siento confusa, por  esta inexplicable satisfacción, con mi nuevo electrodoméstico. ¿Me estará  poseyendo, un espíritu marujil?

Todo empezó hace más de un año, cuando mi antigua lavadora, comenzó a hacer lo contrario de lo que se esperaba de ella, me manchaba la ropa. En coladas alternas, sin ningún orden, aparecían prendas con lamparones como de grasa. Al principio no le hice mucho caso, lo atribuí a  un hecho aislado, pero poco a poco se volvió habitual.

Veía como camisetas, sudaderas, etc…lucían estupendas manchas, y no tenía piedad, le daba igual que fuera nueva o vieja, o que yo le procesara un cariño especial a la prenda.

Un señor muy amable, después de cobrarme, más de 60€ por su visita, me dijo, que podría ser del suavizante, del uso del  lavado corto, o cualquier otra cosa, vamos eso y nada, pues  lo mismo.

Dejé de usar suavizante, programas cortos, probé todo tipo de  marcas de detergentes y en todas sus formas: líquido, en polvo, en pastilla, en bolsitas de plástico, etc.…y  aún así, manchaba cuando a ella,  le parecía bien.

Y tras conversaciones, y puntos de vista encontrados con el Don, nos decidimos a buscar lavadora.

Se abre el duro proceso, de investigar, comparar, ver, preguntar, y decidir.

Y una vez superado, ohhh, hay que sacar la lavadora, que está al fondo de la cocina, un mueble y un verdulero se interponen en nuestro camino.

Así que a vaciar el mueble, estante por estante, trasladar todo a otra habitación, incluido mueble y verdulero…y la casa, patas arriba…

La vieja, la hemos enviado al pueblo, esperando que estropee el menor número de ropa posible, y cuatro días después, llegó la nueva, reluciente, llena de promesas, de tipos de programas…

Y me abalancé sobre ella, sobre mi cesto de la ropa sucia, y la puse,  con una sonrisa de oreja a oreja, disfrutando de su casi imperceptible sonido, de su inexistente movimiento. Y hice hasta dos coladas, y mi grado de satisfacción aumentaba, nada manchado, solo,¡se respiraba limpieza!

¿Debo preocuparme? , ¿Qué será lo siguiente?, ¿Una sandwichera?, ohhh, eso ya lo he pedido,  para recuperar  las recetas que mi madre, me hacía de niña.

Estoy metida en un bucle, debo escapar, huir. Voy a focalizar mi mente en desear un traje de Armani, o unos zapatos de Jimmy Choo, antes de verme contenta, por lucir bata y pantuflas nuevas, del mercado de enfrente.

 

 

 

 

De mayor quiero ser….

Supongo que todos en algún momento de nuestra infancia, hemos soñado con lo que nos gustaría ser de mayores.  Yo le dije eso a mi madre, eso  de: “mamá quiero ser artista”, y lo intenté, así  me luce el pelo…

Tenedor, sin que nadie le preguntara, me dijo, entre otras cosas,  que quería ser , un Dinosaurio, un oso Panda, y hasta un camión volquete, creo que a sus tres años, no acaba de tener claro el concepto,  o puede que  me salga, paleontólogo, veterinario, o camionero…

Y mientras por un lado, me río de sus ocurrencias, por otro no puedo evitar  preocuparme por su futuro, por sus estudios.

Y si, falta mucho para que tome esa decisión, pero desde la primera elección del colegio, marcamos un rumbo, bastante me constó decidirme, y no voy a reiterarme en el tema, pero sí insisto, en que las reformas y recortes sobre Educación, no me dejan dormir muy  tranquila.

Yo estudié en un colegio público, y fui a la Universidad gracias a una Beca escolar, puede que ahora,  ese título, no me sirva de mucho, pero tuve la oportunidad de sacarme una carrera.

¿La tendrá Tenedor?, ¿tendré que pedir un préstamo para que acuda a la Universidad?, ¿será esta,  un lugar para niños ricos, en lugar de para niños capaces, con aspiraciones, con ganas de labrarse un futuro, en una sociedad cada vez más cerrada?

¿No deberíamos poner todos nuestros recursos, y nuestros medios, para criar una población preparada, motivada,  con afán de superación? ¿Son estos niños, a los que les estamos complicando su formación, los que deben asegurar nuestras pensiones?, ¿A qué clase de trabajo van a aspirar?

Por muchas vueltas que le doy, no soy capaz de comprender, como vamos a ser más competitivos, como vamos a estar más preparados, si cada vez,  invierten menos en ello, ponen más trabas, y se quitan las pocas ayudas que ya había. ¿No es esto una discriminación, una desigualdad total de oportunidades? Así, no estudia el más inteligente, el que más horas dedica a su formación, sino, el que tenga suerte, de tener un padre con muchas cifras en su nómina.

Vamos a acabar siendo un país de incultos, o de padres hipotecados por los estudios  de sus hijos, o uno, en el que,  solo  los ricos se formen y tengan oportunidades, y los memos apoderados se conviertan en mano de obra barata, desperdiciando en cada esquina,  mucha gente válida. El indomable Will Hunting dejará de ser un guión de cine, para ser una realidad…

Yo quiero, que Tenedor de mayor, sea una persona con valores, con posibilidades, comprometido, con inquietudes, con sueños alcanzables, con metas, con objetivos, con criterio, con opiniones propias, capaz de  tomar decisiones, con acceso a una Educación que le permita elegir un futuro, aunque luego cambie de rumbo.

Quiero que sea una persona buena,  con  energía, que defienda sus derechos, que crea en una sociedad mejor, y para ello debo darle ejemplo, debo inculcar en él,  las bases para conseguirlo, y debo levantar la voz, para que no le cierren puertas, para que quede claro, que no estoy conforme con estos cambios,  que no benefician a quién quiera estudiar, sino a quién pueda pagarlo.

 

POR QUÉ?…PORQUE ME GUSTA..DE COMPRAS

Para todas aquella que estáis embarazadas, qué estáis pensando en tener un bebé…o dos.., qué no sabéis qué comer, qué poneros, como sentaros, como dormir…qué comprar…

Para todas aquellas que la cabeza os echa humo, que las dudas os asaltan, que tenéis que pensar en tantas cosas, que no sois capaces de ordenar vuestras ideas…

Porque estar embarazada, es mucho más que esperar que nazca tu hijo, son cambios, decisiones, preguntas, más preguntas, respuestas…algunas incluso contradictorias, ..ya sabes según a quién preguntes..Así te responderá….

Porque cada mujer, tiene su historia, su experiencia, sus dolores, sus náuseas, su cansancio, sus momentos de desesperación, de soledad,  sus noches de insomnio, porque cada una piensa que está haciendo lo mejor que sabe, porque cada una toma las decisiones según su criterio, según su visión de  la vida…

Porque no hay, una sola forma correcta de hacer las cosas, porque lo que funciona a una, la va mal a otra…Porque lo importante es el amor que pongamos, la intención de nuestros actos…

Porque nuestros hijos nos cambian, nos alteran, sacan lo mejor y lo peor de nosotras misma, porque reímos y lloramos con ellos…porque educar es realmente difícil, y saber si lo hace bien, todavía más…

Porque somos humanas, e incluso débiles, pero nos cuesta admitirlo, porque siempre creemos que podemos con todo, y con un poco más.. porque nos merecemos mimos, abrazos, llevar la ropa limpia, un rato de relax, incluso una noche de chicas…

Porque además de ser mamás, trabajamos, limpiamos, cocinamos, jugamos con los peques, sacamos tiempo para ir a talleres, participar en sorteos, en anti-concursos, porque buscamos nuestro lado más trendy, aunque algunas no lo encontremos…porque reproducimos las horas del día, y porque  hoy me apetece, os voy a presentar una silla de paseo de Inglesina Avio…

Y os preguntaréis por qué??, pues porque me ha gustado, me ha recordado a esas tardes, y más tardes buscando con Don, la silla más adecuada para Tenedor, porque me ha parecido práctica, a la vez que bonita, porque sus prestaciones hablan por sí solas:

Avio es un cochecito de paseo de nueva generación.
En la vanguardia del diseño, de líneas limpias y ligeras, alto rendimiento sobre distintos tipos de suelo y un plegado compacto. Son las características que lo convierten en el cochecito ideal para la vida en la ciudad.
Totalmente configurable, puede ser equipado con una amplia gama de accesorios opcionales.

De serie incluye:
– Chasis con manillar y ruedas
– Capota y barrera
– Cesta inferior
– Portabebidas
– Burbuja transparente para la lluvia
– Anclaje para capazo (el capazo es opcional)

Accesorios disponibles opcionalmente:
– Bolso coordinado
– Capazo coordinado
– Saquito cubrepiés coordinado
– Bolsa de transporte
– Adaptadores para portabebés Britax / Römer
– Adaptadores para portabebés Maxi-Cosi
– Adaptadores para portabebés Graco
– Mosquitera
– Burbuja transparente para el capazo

Características como silla de paseo:
– tecnología de uniones sin remache, limpia y elegante
– plegado paraguas con una sola mano y un solo movimiento, patente de Inglesina
– manillar unido para facilitar la maniobrabilidad con una sola mano.
– mecanismo pivotante en manillar para mejorar la estabilidad y facilidad el cierre y la apertura.
– Ruedas delanteras pivotantes con dirección bloqueable automáticamente
– Ruedas traseras con amortiguación y rodamientos a bolas para una máxima suavidad de desplazamiento.
– Frenos activos con control centralizado
– Espaciosa cesta portaobjetos homologada hasta los 3Kg de peso.
– Porta bebidas integrado en el chasis
– arnés de seguridad ajustable de 5 puntos
– arnés de entrepierna ajustable
– asiento acolchado con respaldo
– protectores acolchados para el arnés
– respaldo reclinable hasta los 170º, mediante mando centralizado
– barrera y reposapiernas recubiertos en tejido técnico impermeable resistente y de facil limpieza
– Reposapiés ajustable en tres alturas (en su posición más alta sirve de estabilizador para el capazo)
– Capota y barra delantera desmontables.
– Ventana transparente en la capota que permite mantener al bebé a la vista durante el paseo.
– reflectantes en la capota para su visibilidad de noche.
– visera para mayor protección del sol
– Asiento y capota totalmente desmontables y lavables a mano a 30º

Pesos y dimensiones:

abierto: 109cm x 87cm x 50cm (alto x largo x ancho)
cerrado: 101cm x 48cm x 32cm (alto x largo x ancho)
pesos: 9,5 Kg (con asiento y capota)
10,2 Kg (con capazo)

Porque me encantaría tener una silla, así para mi pequeño, y quizás os ayude a disipar alguna de esas dudas que os asaltan…y porque si me toca puede ser una señal, de que necesitemos añadir una “cuchara” a nuestro hogar…..

Espero que os sirva de guía, y si tenéis dudas, genial, eso que a pesar de estar embarazas, estar buscando a vuestro hijo, o ser, ya madres…la cabeza sigue funcionando…y eso en determinados momentos, es todo un triunfo…

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