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En el lio de ser madre.

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DOCE MESES

Doce meses, esos son los meses que ya han pasado. Hace doce meses me desperté y noté que algo raro me ocurría, era tu momento, me avisabas que ya era la hora, y así fue, a las 18.30H de un miércoles 5 de febrero, te tuve por primera vez entre mis brazos.

Pequeña, delicada, frágil y algo amarilla, llegaste a este mundo, para convertirte en la muñeca de la casa.

Doce meses, que me han pasado tan rápido, que no sé si te he disfrutado lo suficiente, si has recibido los besos, abrazos y mimos que necesitabas, si la atención ha sido la merecida.

Doce meses, buscando un orden y un equilibrio que no llega, la “bimaternidad”, se hace más complicada de lo esperado.

Doce meses, en los que no me canso de contemplar tus ojos negros, tus pequeñas manos, en los que nos has regalado un sinfín de sonrisas.

Doce meses, sin apenas dormir, sin ver la televisión, meses, de pañales cambiados, de descubrir el mundo del biberón, de la vuelta a los purés, de los ajustes de horarios, de juguetes por todos lados, de cansancio acumulado, proporcional a la alegría que tu presencia nos proporciona.

Un año, un año a tu lado, te has ganado tu sitio en nuestro hogar, nos enamoras con el brillo de tu mirada, nos has demostrado que el amor no se divide entre hermanos, sino que se extiende, y aumenta y aunque a Tenedor le cueste no ser el protagonista de la casa, te adora, como todos nosotros.

Felicidades mi pequeña, gracias por ser tan bonita, tan tierna, tan divertida, tan alocada, tan espontánea, gracias, por darnos la oportunidad de volver a sentir la ternura de un bebé, la aventura de volver a empezar, la emoción de crecer juntos…gracias por tanto amor.

¿ Parto o posparto?

¿Parto o pos parto?, a simple vista la elección parece obvia, pero cuidado con precipitaros a responder,  embarazadas del mundo, porque puede,  que no sea tan fácil como parece.

Es cierto que a todas nos preocupa el momento del parto, tenemos miedo de no reconocer las contracciones, de la epidural, de la episiotomía, del dolor, el edema,  de que algo pueda salir mal…y poco nos preocupa lo que pasa después de.

Y sí, las contracciones se reconocen,

y sí, duelen mucho,

y sí, el momento de la epidural es delicado y tenso,

y sí, que te pongan la vía molesta un montón,

y sí, el edema es desagradable,

y sí, mientras dilatas respiras hondo y estrujas la mano de tu pareja para que sea más llevadero

y sí, los cuatro empujones hasta que sale tu bebé, parece un mundo

y sí, es posible que te toque episiotomía, que en ese instante ni notas

y si al  final todo sale como esperas, tu pequeño acaba encima de ti…

Y sí, está agotada, con un aspecto poco favorecedor, pero feliz y satisfecha de haber traído al mundo un ser tan maravilloso y complejo.

Y sí, pueden molestarte los entuertos,sobre todo en un segundo embarazo, no gustarte la comida del hospital,  asustarte no saber cómo tratar a tu bebé, cansada de poner buen cara a las visitas, pero es posible,  que la estancia en el hospital, sean las mejores 48 horas que tengas durante algunas semanas.

Porque llega el momento de volver a casa, nadie te hace la comida, ni te limpia la habitación , ni te estira la cama, nadie que cuide de tu otro hijo, que solo quiere estar contigo, después de sufrir  tu ausencia…

La subida de la leche, llega sin avisar, en mi caso se me puso el pecho como dos pelotas de fútbol, duras como piedras, y no había consuelo, ni saca leches, ni bebé que pudiera con ello. En esta ocasión,  intento controlar mi producción, con masajes y no con saca leches, la vez anteror fue un despropósito, y estuve esclava del aparato durante meses…demasiada cantidad…

Y puede que los puntos se te caigan, o como en mi caso,  que se te enquisten en la piel, produciendo un dolor insoportable,  que no me permitía estar de pie, ni sentada, ni tumbada ni caminar ni nada, puntos que me sacó la matrona de urgencia, sin anestesia , mientras yo lloraba y gritaba más que en el parto…

Días,  de aguantar estoicamente, mientras tu retoño mamá, el dolor de tu pecho herido, que no hay suficiente Purelan que lo haga llevadero.

Así que es posible,  que pases por todo esto, sin apenas dormir, con el  único consuelo de abrazar  a tu recién nacido, y pensar que todo esto merece la pena…

Y si además,  tienes la mala suerte de que tu pequeña se  ponga malita con apenas diecinueve días, y la ingresen en el hospital y te pases diez  días encerrada entre cuatro paredes, deseando que mejore, y pode volver a la añorada rutina, si te ocurre todo esto, puede,  que decidas que el parto, no es tan malo….

Ánimo embarazas, que aunque duro, se puede…yo me quedo con el parto, y  después de dos experiencias me planto, no tengo cuerpo, ni capacidad física ni mental para volver a pasar por todo esto, aunque  no cambio a mis pequeños por nada del mundo.

Y agradezco la suerte, de haber tenido al padre , a mi lado, atendiéndome, y cuidándome con mimo y paciencia, porque sin su ayuda, hubiera sido imposible, y desde aquí,  reivindico que los 13 días de baja de paternidad son del todo insuficientes.

Y gracias a todas,  las que me habéis apoyado y visitado durante la estancia de cucharita en el hospital, gracias,  porque vuestras palabras,  nos han hecho compañía,  en esas largas e interminables horas de espera e incertidumbre.

A punto de ser madre.

Parecía que no iba a llegar, que nueve meses son muy largos, sobre todo cuando esperas que pasen…pero ya estoy aquí, en la recta final de mi embarazo.

Han sido ocho meses de sensaciones únicas, esas, que solo sientes cuando estás embarazada, y no todas agradables, las nauseas, los mareos, la ciática, calambres,  y demás, me han proporcionado más de un momento duro, pero compensado,  con saber que dentro de mí, se está formando una vida…una personita con sus dos manitas, sus pies, cabeza, corazón y resto de órganos, y por mucho que lo pienso, me parece increíble, que todo eso suceda en mi interior, mientras yo continuo con mi rutina …desde luego, una de las maravillas de la vida, un hecho extraordinario, que una , debe intentar disfrutar al máximo, aunque no todo sea un camino de color rosa.

Y a pesar de que no soy primeriza, a estas alturas, me siento un poco así….me da pánico el parto, supongo que con más razón,  porque ya sé como es…estoy nerviosa porque todo salga bien, y que  cucharita esté en perfecto estado.  El tema logístico va atrasado, y ya me están entrando los nervios, y la necesidad de tenerlo todo listo para cuando llegue.

Me pregunto, qué aspecto tendrá, si sabré volver a tener a un bebé en brazos, cambiar pañales, si esta vez me libraré de la mastitis, cómo será ser madre de una niña…

Me pregunto, cómo me las arreglaré con los dos, si seré de capaz de atenderlos, de repartir mi tiempo, mi atención, mi amor, sin que ninguno de los dos se sienta abandonado…

Me pregunto,  cómo será nuestro día a día,   con uno más en la casa, cómo asumiremos nuestros nuevos roles, cómo nos adaptaremos a ser cuatro…

Me pregunto, cómo cabremos en la casa, cómo nos vamos a organizar, cómo conseguiremos tener todos un espacio vital.

Me pregunto,  cómo Tenedor va a comportarse,  cuando su hermanita esté con él, si seguirá tan entusiasmado, si se sentirá en segundo plano, si sabré gestionar sus celos,  prestarle la atención que merece…

Me pregunto,  si tendré la misma energía con ella que con Tenedor, si le dedicaré el tiempo suficiente, si podré jugar lo mismo con ella, si podré tener la misma dedicación a sus necesidades, si dispondré de suficientes horas ,  si estoy preparada para ser madre otra vez…

Me pregunto, si seré equitativa, imparcial, objetiva, si ambos recibirán mi comprensión por igual, si seré justa con ellos, si conseguiré que ambos,  se sientan igual de queridos…

Me pregunto, si podremos asumir todo lo que conlleva educar a dos niños, no solo en su infancia , sino más allá en el tiempo, qué clase de futuro les espera, qué mundo les quedará…

Me pregunto tantas cosas, que nadie diría que ya soy madre…me pregunto  cuánto falta para el gran día, deseando que no se retrase, porque a pesar de tantas preguntas, todos tenemos claro, que queremos empezar a descubrir las respuestas.

 

 

Mi relación con las estrías.

Me gustaría decir que mis estrías son causa de  mi primer embarazo, del cambio de peso inevitable que se produce en ese periodo, del esfuerzo tremendo que hace la piel, estirando hasta el límite, y en ocasiones rompiéndose…pero no…estas, las mías, ya me acompañaban antes de que Tenedor,  llegara a  este mundo.

Vienen de tiempo atrás, de aquella adolescencia, donde el cuidado de la piel, no era una de mis prioridades, ese tiempo, en el que algunas perdimos las bonitas formas, para coger peso de más, peso,  que costó perder.   Época complicada donde  la báscula subía y bajaba sin control, y que por falta de información  o interés,   no traté mi piel como hubiera debido, para evitar que las estrías  asomaran su cara.

Cierto es, que ya con Tenedor, intenté cuidarme al máximo, con uso de cremas especializadas, sino para evitar tenerlas, al menos, para evitar que se acentuaran, o salieran nuevas.

Y ahora con Cucharita, he vuelto al ataque, y como si  estuvieran al tanto de  mis temores, recibí un correo de Bayer, para una charla sobre el cuidado de las estrías, y la dermatitis del pañal.

No pude resistirme ante tal oferta, me pareció más que apropiado e interesante, así que acudí,  a ver qué podía aprender, o qué trucos podrían ayudarme,  en la ardua tarea de luchar contra ellas.

Y si es  verdad,  que no siempre son inevitables, y que no hay cremas mágicas  e infalibles, si es cierto,  que no todos los productos son  iguales, ni ofrecen los mismos resultados, por lo que la elección del que vamos a usar, es fundamental.

La charla fue de la mano de Rosa Mª Plata Quintanilla, vicepresidenta de la Asociación de Matronas, muy amena,  que nos explicó porque se producen las estrías, y consejos para intentar evitarlas, el más importante: la prevención, además de contestar a todas nuestras dudas.

Debemos hidratar la piel con un producto especial, desde el inicio del embarazo, hasta unos meses después de dar a luz, haciendo hincapié en pecho, barriga, caderas y muslos, ya que las mujeres  somos más propensas a desarrollarlas en estas  partes, y más durante el embarazo.

La segunda parte de la charla, fue sobre la dermatitis del pañal, y trucos para evitarla, lo importante: elección del pañal, la colocación del mismo,  cambiarlos con frecuencia, y utilizar una crema barrera.

Tuvimos la posibilidad de conocer la cremas: Bepanthol de Bayer, y llevarnos unas muestras a casa.  Os diré que la anti estrías me está gustando, no puedo valorar su efectividad al 100%, ya que ya las tengo, pero con que no me salgan más, me daré por satisfecha, además su textura y sobre todo su olor, es mucho más agradable que otras que había usado.  En cuanto a la de la dermatitis, tengo que esperar a que nazca mi pequeña, para daros mi impresión.

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Además,  luego pudimos compartir experiencias y reflexiones con el resto de blogueras, y el equipo de Bayer, que fue de lo más atento con todas nosotras,  mientras disfrutábamos de un refrigerio.  Una tarde agradable y útil.

¡Otra vez primeriza!

Cuando eres madre primeriza, te asaltan dudas, miedos, incertidumbre…todo es nuevo, desconocido. Yo recuerdo,  que leí todo tipo de libros al respecto del embarazo, de humor, desde un punto de vista psicológico, físico…tenía una necesidad extrema, de obtener información que me ayudara en mi camino.

Casi cuatro años después, piensas que todo eso está superado, que tienes la información suficiente, que la experiencia te avala, pero nada más lejos de la realidad…al menos en mi caso.

He vuelto a ser una madre primeriza, cierto  es, que me he saltado la parte de la lectura, que ya no tengo ciertas dudas, que lo desconocido, se ha hecho familiar, pero los miedos…esos, esos, siguen ahí…. La incertidumbre de si todo  va bien, me visita con frecuencia, los nervios,  cada vez que voy a una ecografía me invaden, en  la de las 20 semanas, me descubrí aguantando la respiración, mientras la doctora,  contaba si tenía todos los dedos de manos y pies…

Me sigo preocupando si se mueve poco, si noto un dolor, si algo me parece,  que se sale de lo que yo recuerdo como normal.

El parto continua siendo un momento temido, ya no, por si no voy a saber distinguir las contracciones, creo que esas no se olvidan, pero sí, porque ya sé lo que me dolió, lo que pasé con los puntos…pero también deseo que llegue, porque ver a tu bebé por primera vez, es una de las sensaciones más especiales de la vida.

Mantengo la ilusión de preparar su llegada, aunque por el momento, me contengo, y no le estoy comprando cositas , y eso que al ser Cuchara, todo es nuevo para mí, observo las estanterías de ropita de niña con deseo…

Y si algo está siendo diferente en este embarazo, no son las nauseas,  que esas me siguen acompañando, al igual que el anterior, sino el poder compartirlo con Tenedor.

Me encanta la ternura con la que mira mi barriga, como la acaricia y le da besos, como le habla a su futura hermanita. Nunca olvidaré el brillo de sus ojos, y la sonrisa que iluminó su rostro cuando vio al bebé en la eco, un televisor mágico, me decía.

Me encanta buscar un nombre para ella, todos juntos, escuchar como hace planes, sus ideas para la preparación del rinconcito de su hermanita…parece tan feliz!

Así que aquí estoy,  viviendo el momento como madre primeriza, con la inquietud de cómo saldrá todo, con una dosis de miedo inevitable,  con algo de serenidad añadida por la experiencia, y contando los días que quedan,  para poder sentir el calor de mi cucharita sobre mi piel.

Está claro que da igual si ya eres madre, cada vez, es casi como la primera…

III Tenedor dice…¡Te veo!

Una tarde sentados en el sofá, Tenedor me pregunta:

T: Mamá, ¿en qué parte de la barriga está ahora el bebé?

Yo: Pues por aquí, (señalando el lado derecho)

T: A ver,  si miro por el ombligo se ve….

Y dicho y hecho, colocó su ojo sobre mi ombligo, diciendo…

T: a ver…si, si, mamá, creo que ahí,  al fondo,  veo algo.

Me deja sin palabras…

¡COSAS QUE NUNCA SOÑÉ!

Cuando eres pequeño, sueles soñar con lo que te gustaría ser de mayor, vas imaginando como visualizas tu vida con veinte,  treinta años, y todo,  te parece muy lejano.

Mientras mis amigas soñaban con un buen trabajo, encontrar pareja, y formar una familia con hijos incluidos, yo lo hacía con escenarios de teatro, giras por España, los días en que estaba más positiva, incluso con dar el salto a la gran o pequeña pantalla. No contaba,  con encontrar  una relación estable, pero si amores fugaces e intensos…Y ser madre, no entraba en ninguna de las ecuaciones…

Pero la vida es caprichosa, y sin saber cómo, ya estás en la treintena, y poco de lo soñado ha acontecido…sin embargo contra pronóstico, encuentras a una persona con la que formas una pareja, una,  que a pesar de no tener instinto maternal, consigue que desees tener un hijo con él, y ante la cara de asombro de todos los que te conocen, te conviertes en la madre que nunca soñaste.

Y en el instante,  en que tienes a ese pequeño ser entre tus brazos, sabes que estás perdida para siembre, que a partir de ese momento, se convertirá en el centro de tu vida, que su sonrisa curará cualquiera de tus males, y que ya no concibes,  tu existencia sin su presencia.

Y después de un embarazo de nauseas y mareos durante  40 semanas, años sin dormir, y todo lo que conlleva la maternidad, ni te planteas un segundo…pero de repente miras a tu pequeño, ya no tan pequeño, y te viene a la cabeza, la absurda idea de que necesita un hermano, y llevada por una extraña enajenación maternal, decides lanzarte a por ello…

Y aquí estoy, cerca de los cuarenta, con un maravilloso hijo de tres años, que no cambiaría por ningún escenario del mundo, con  una barriga de 17 semanas, con mareos y nauseas  contantes, y en una tesitura, en la  que hasta el agua me da asco, pero feliz y encantada con esta vida que nunca soñé… y aunque siempre seguiré soñando para no perder la ilusión, he aprendido, que a veces, lo que no sueñas, se convierte en una estupenda realidad.

TRES SON COMPAÑÍA?

Una tarde mientras tomaba té con un amigo, bueno una infusión, ya que no puedo ingerir nada con teina, cafeína y derivados me dijo: “Sabes que el otro día mi amiga X  me dijo que no le hablaba a su hijo que va a cumplir 12 meses, eso seguro que no te pasa a ti que no te callas nunca… .”

Primero me quedé sorprendida como puede ser que alguien no sienta el impulso de hablar con el bebé, de comunicarse,  y todavía se extraña de que le dijeran  que no desarrollaba habilidades sociales!, pero pronto me asaltó una gran duda: sabré de qué hablar con mi pequeño?, le caeré bien?, me caerá bien?cómo será estar tantas horas con el mismo ser humano?, ya no volveremos a ser dos, mi sitio del sofá se reducirá, tendré que compartir mi tiempo, mis atenciones, mis tareas, mis mimos, ohh, qué dolor de cabeza!

Significan todos estos pensamientos que soy una egoísta?, qué no sirvo para ser madre?, es lícito sentir reticencia a renunciar a tu independencia? a esas tardes de grises domingos tumbada en el sofá con peli de fondo? a no cocinar  y que no pase nada? a dormir  hasta que me apetezca levantarme? a hacer planes improvisados?.

La gente me dice: “Sal, aprovecha ahora que puedes, vete al cine, al teatro, a cenar, a bailar, de compras, de viaje… .”pero cuándo voy  a hacer todo eso?, que este estado dura  solo 9 meses, y la mitad de ellas ni puedo ni me apetecen, que no tengo yo cuerpo!, y a mí favor diré que subí casi hasta arriba de “La Cola de Caballo”, cierto es que al otro día apenas podía moverme, pero mi barriga y yo nos sentimos muy orgullosas de la hazaña.

“Duerme que luego no podrás”, qué pretenden que acumule sueño para los próximos 25 años que pasaré sin pegar ojo?, no saben que no es acumulativo?, eso lo he  oído yo en algún documental!.  Además con mis nauseas, mis paseos nocturnos al baño, y mi tenedor( le llamo así porque en el juego de la silla me ha salido que será niño, y hasta que tenga nombre será tenedor) que cada vez está más grande  no sé que posición adoptar en la cama y  no aguanto mucho, así que estoy destinada a vivir despierta!.

Seré capaz de hacerlo?, en realidad no puede ser tan difícil hay millones de familias, algunas incluso numerosas, y parecen hasta felices. Al fin y al cabo solo tendré que renunciar a una parte de mi vida, una gran parte, una parte fundamental… pero quedará compensado con la satisfacción que obtendré en mi nuevo papel de madre…, no? Además cuando tenedor tenga 25, ó 30, o algo así y se vaya de casa, volveremos a ser dos, (eso si consigo que el amor dure tanto, pero ahora no puedo pararme a analizar ese punto) a lo que iba volveremos a ser dos, y quizás en ese momento  piense: Tres si que era compañía!.

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