vaninasblog

En el lio de ser madre.

Archivo para la etiqueta “epidural”

Intimidad,¿ podemos hablar?

Intimidad, dícese según la RAE:

1. f. Amistad íntima.

2. f. Zona espiritual íntima y reservada de una persona o de un grupo, especialmente de una familia.

Pero,¿ qué es la intimidad realmente?, ¿es para todos lo mismo?,¿ la medimos bajos los  mismo parámetros?,¿ la valoramos igual?.

Yo he de reconocer, que nunca he sido muy desinhibida, lo mío, no son los vestuarios de piscinas, gimnasios y similares. Tampoco, me  han gustado esas excursiones al baño en plan manada de amigas, ( qué le voy a hacer, ¡debo ser rara!),   no me gusta que me miren  mientras estoy en el WC.

Menos, he disfrutado en mis visitas al médico, sobre todo si este, es un ginecólogo, ni siquiera, estoy del todo cómoda, en una sesión de masaje, depilación y compañía..

Pero una cosa está clara, cuando te dicen, que estás embaraza, empiezas a perder parte de esa intimidad. Las visitas al obstetra son numerosas, te bajas la ropa interior con más frecuencia, que muchas jóvenes en plena fiesta de hormonas, y no necesariamente siempre, ante el mismo facultativo…

Te hacen preguntas de todas clases y colores, que debes contestar sinceramente.  Así que, poco a poco, vas cediendo parcelas, de aquello que guardabas con mimo y decoro.

En el parto, es mucho peor. Allí estaba yo, digna, intentando no morir en el intento, y  a pesar de los dolores, me decía a mí misma:, “tu no pienses que estás con las piernas abiertas, con un foco alumbrándote, por si el médico, aprendiz, o yo que sé, quién era, que estaba allí, en el gallinero, se perdía algún detalle”. Creo recordar, a unas seis personas mínimo, sin contar al padre de la criatura, contemplando dicho instante. Lo bueno es, que en cuanto uno de ellos, empezó a clavarme el codo sobre mi estómago, olvidé los ojos que me miraban, como terapia de choque no está mal!!

La cosa no mejora después, recién parida, recuerdo la visita de una profesional, que realizaba un estudio sobre el sexo durante el embarazo, que me hizo un test de lo más personal, e íntimo, que yo contesté, bajo los efectos retardados en mi cerebro, de la epidural…

Para más, tuve una subida de leche en el hospital, que bien podría haber amamantado yo solo a toda la planta. Como consecuencia, tuve que visitar a mi matrona de urgencia, que sin pudor, tocó, contempló mi pecho a punto de explotar, y me dio un sacaleches eléctrico doble, que al usarlo, me sentía como una vaca lechera en plena producción. No faltaba ni el embotellado. Las bolsas de aquel preciado líquido, se amontonaban en mi congelador. Durante meses, ¡no hubo lugar,para ningún otro alimento!.

Tampoco, se tiene mucha de esa intimidad, cuando decides que vas a dar el pecho a tu hijo.  Porque da igual, donde te pille, y con quién, el bebé tiene que comer. Así que, si todavía te queda algo de vergüenza o de ese pudor, que ya te han ido quitando, poco le va a quedar.

Y cierto es, que intentas buscar un lugar más tranquilo, y menos transitado para estos quehaceres, pero no siempre es posible, eso sí, siempre llevas a mano, pañuelo, toallita, que tape algo de aquella escena.

Luego ese bebé crece, y no quiere estar solo, así que te acompaña a todos lados: mientras vas al baño, (da igual con qué fin), te vistes, cocinas, limpias, hablas, nunca estás solas…

Y pasan los meses, el niño crece. Ya ha interiorizado ese “voy contigo mamá”, así que,  aunque tú te escapes de puntillas al baño, y cierres la puerta sigilosamente, él como si llevara un radar, pregunta por ti, y grita:”¿mamá dónde estás?”, mamá, mamá, mamá…

Te encuentra en el baño, abre la puerta y pregunta: ¿“qué haces?”, a pesar de verlo con sus propios ojitos. Y en uno de esos días, estaba yo haciendo pipi, (queda así más mono, ¿no?), y me preguntó: ¿“mamá has terminado?, ¿te limpio?”, y antes de darme tiempo, ya tenía un trozo de papel en la mano y listo para la acción…

Si me pilla depilándome, veo que esto, es algo habitual entre las madres, después de preguntar, su: ¿“qué haces?”, me pregunta: ¿“te hace pupa mamá?”, y acto seguido después de una caricia con su tierna y diminuta mano, me da un beso, para calmar mi dolor…

Vamos que,  Tenedor, es uno más en esos momentos, que se podrían entender como íntimos, no sé si por la RAE, que es bastante más parca, en las parcelas a definir como tales, pero en mi casa, al menos lo eran.

Y si esto no fuera poco, voy, y escribo un blog, para contar aquello, que los ojos del mundo, no pueden ver, ni oír…

Intimidad!!!,¿ es un concepto sobrevalorado?, ¿nos queda a las madres algo?

Es  más, ¿es posible vivir sin apenas nada?

De tanto en tanto, la echas de menos, y saboreas esos ratos que  pasas a solas con ella, y agradeces que todavía proteja algunas zonas de tu vida.

Intimidad, te he perdido, al menos parcialmente, hubo un momento que me atormentaba la idea, pero he aprendido a convivir con tu ausencia, con tus idas y venidas.

Y he ganado, un compañero nuevo de viaje, que me pregunta todo.  Qué quiere ver todo. Que me baja la ropa en cualquier lugar.  Que  quiere comprobar, si tengo colita en una piscina pública.Que sus ojos curiosos,no pierden detalle de mis movimientos. Que  conoce cado uno de mis lunares, y los cuenta por si alguno se escapa. Que repite lo que digo, que sigue mi sombra con admiración, que intenta limpiarme, depilarme, curar mis heridas…Un nuevo compañero, que en unos años me abandonará,  para buscar su intimidad…ironías de la vida!

Cierto es, que a pasar de perderte, me queda algo de ti guardado en un cajón, en una noche mientras el niño duerme, en un pensamiento no pronunciado, en un baño furtivo, en una rápida depilación a solas, comprando un regalo sorpresa, en unas risas con las amigas, en un sorbo de un mojito, entre las hojas de un libro, en un mordisco a la tentación, en esos pantalones que ya no entran, en unas palabras no escritas, en una mirada cómplice, en el silencio de la oscuridad…

Intimidad, no me he olvidado de ti, de hecho, todavía te necesito, pero he aprendido a rehacer mi vida,  sin que estés necesariamente presente. No obstante, agradezco tus esporádicas visitas, y cuando tengas un momento, pasa y hablamos…

PARA TODA LA VIDA

Qué largas se hacen algunas semanas?, es qué el viernes no llega nunca?.

Cuando estás embarazada te dicen que lo peor es el parto y la verdad es que : lo peor es el parto!, y aquellas que dicen que una vez que ves la carita de tu bebé por primera vez se te olvida todo, supongo que será una forma de hablar, por qué mi tenedor tiene ya dos años y yo me acuerdo perfectamente de esas contracciones que te dejaban sin respiración y con la lágrima al borde de los ojos, recuerdo el pinchazo de la epidural (santa y gloriosa epidural), hasta que se pasan algo con la dosis,  te angustias por qué no sientes tus propias piernas,  se mueven sin control, y sin que puedas pararlas… , recuerdo horas dilatando muerta de sed, deshidratada, y como si fuera hoy el codo de aquel hombre sobre mi abdomen según él para ayudar a que saliera, puede que fueran solo tres empujones  pero dolieron como treinta. La mano del padre sujetando la mía, y un grito cual tenista en el momento del saqué ayudó sustancialmente a superarlo.

Cierto es que no recuerdo cuando me cosían los puntos( la anestesia seguía  haciendo efecto),  pero sí las semanas siguientes en que me costaba sentarme en cualquier posición imaginable o ir al baño se convertía en una tortura y  el momento mágico de sentir a mi pequeño en mis brazos duró aproximadamente unos 5 segundos hasta que una cirujana empezó a gritar: “hay que sacar al niño de aquí, está manchándose todo de meconio”, y toda mi sábana blanca se volvió verde, negra y viscosa, mi tenedor había decido , permitan la expresión: cagarse en todo, creo que a él tampoco le gustó mucho el codo de aquel médico y fue su forma de expresarlo, cada uno hace lo que puede!.

Tampoco se  me olvida el dolor de mi pecho, aumentado una 5 tallas más y con leche para alimentar a un equipo de fútbol, los kilos de “purelan” para aliviar el dolor, y los lagrimones que caían por mis mejillas cada vez que llegaba la hora de mamar, ese sacaleches doble y eléctrico que me dejó  mi salvadora matrona, que me hacía sentir  cual vaca en una fábrica. Lo positivo los litros de leche congelada, claro que no había sitio ni para una triste pizza… .

Vamos que hay cosas que no se olvidan , eso sí pasan y es posible que queden relegadas  a un segundo nivel, por que hay cientos que compensan todos estos males, que por suerte más de una no padecerá.

Y cuando notas esos 3 kilos 700gr sobre tu pecho caen como toneladas de responsabilidad y sabes que no volverás a dormir profundamente, y que a partir de ese instante serás madre para todo la vida con todo lo que ello conlleva, lo bueno y lo no tan bueno.

Y que tus semanas serán duras, los días largos y el viernes se convertirá en una meta semanal, y que llegar a él, significa un respiro, un descanso  o al menos en mi caso, ya que  el fin de semana cuento con la ayuda impagable del padre de la criatura que por horarios laborables no puede estar con nosotros entre semana, y después quieren que tengamos más hijos!!

Así que hay viernes que llegas cansada, con la batería al mínimo, abres el buzón y compruebas con sorpresa y alegría que tienes un sobre para ti: ehhh! ha llegado mi babero de peques guapos, subidón!, es una monada, tanto que da pena que se manche, sirve como accesorio para que esté ideal en todo momento, gracias por el envío, que me consta que ha sido doble, el primero lo perdió correos! Por lo que a veces una termina la semana con regalito incluido, y a dormir y recuperar fuerzas el finde que el lunes empieza otra vez la aventura.

Babero Quitababas Elefantes Blanco y NegroA qué es chulo?, pues en : http://www.pequesguapos.com/

Navegador de artículos