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En el lio de ser madre.

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¿Somos limpias las mujeres?

Presumimos las mujeres de ser femeninas, de nuestro saber estar, de nuestros modales.

Nos gusta vestirnos bien, lucir medias, tacones, nos maquillamos, peinamos y perfumamos, todo,  para sentirnos guapas, dar buena imagen.

Nos quejamos de los hombres, (entiéndase,  según en qué momentos, no por norma general) de que huelen mal,  que llevan los zapatos sucios, no van planchados, sueltan ventosidades, eructan en público…

Y nosotras,  orgullosas de esa imagen de limpias e impolutas, de unos modales intachables, de que somos las delicadas…pero, ¿es real, o solo fachada?….

Últimamente,  me tiene asombrada los baños públicos de mujeres, esos que usamos nosotras, las limpias, las de los buenos usos…y sin embargo, amigas, dejan mucho que desear.

En la mayoría de los trabajos, cuando he tenido que utilizar los servicios, de tanto en tanto  me he encatrado sorpresas, no muy agradables: extraños objetos diminutos, o no tanto, pegados en las paredes, o manchas de dudosa procedencia, las nada agradables” zurraspillas” en el wáter( supongo que usar una escobilla con tacones y uñas pintadas, no es nada glamuroso), gotas en la tapa, (claro, nos da asco sentarnos, ¡ normal! , y por si acaso, dejo mis gotas, tampoco puedo secarlas, que se fastidie las que vengan después,  y luego nos hartamos de vocear,  que  son ellos los que salpican…), y una de las más sorprendentes: un trozo de papel higiénico con tonalidad rojiza, del rollo que estaba colgado …todavía no entiendo cómo puede pasar eso..o como,  si pasa…lo dejas ahí…

Y en todos los casos,  eran trabajos de oficina, con chicas que se presuponen con modales, con educación…

¿Será,  que en según qué momentos, cuando nadie nos ve, sacamos nuestro lado más primario, más sucio?, ya ni hablar de los baños de restaurantes y discotecas…esos son focos de infección en toda regla.

Ahh, señoras,  que decepción, de puertas cerradas, somos todo aquello de lo que nos quejamos. Al menos,  fuera de nuestra casa, parece,  que si es de todos, no hace falta cuidarlo, que se quede sucio, ¡qué más da!, .¡Qué mal ejemplo!, y luego vas tú, con tu pequeño, que no sabe hacer nada, si no se sienta, y tienes que ir con un kit de limpieza, lejía y guantes para llevar, o con un reductor de baño plegable, que por suerte conocí, gracias a una Peineta , con buenas ideas.

Así que parece,  que perdemos la fuerza por la boca, por no decir,  que la perdemos por otro orificio…

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