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My world is pink

Estos cuatro últimos años, mi mundo se ha vestido de muchos colores, verde, azul, amarillo, naranja, marrón, , rojo (el favorito de Tenedor), pero me faltaba uno, que ahora gracias a la llegada de Cucharita a nuestras vidas, ha cobrado protagonismo: ¡el rosa!.
Nos hemos empapado de rosa, rosa alegre, rosa vida, rosa divertido, rosa fresco, rosa femenino, rosa vida, rosa dulce, rosa atrevido, rosa , rosa y más rosa.
Por eso, este ha sido el color, que he seleccionado para mi Bugaboo, un rosa con el que pasear con cucharita, por ciudad, monte, playa, sin que nada se nos resista…
Como de pequeña me encantaba jugar con los playmobils, he elegido que ellos me acompañen en mi moodboard, y entre todos, las he escogido a ellas, la de los cuentos de hadas, las que te hacen soñar con un final feliz, con historias mágicas, las que mantienen con vida la niña que llevo dentro, de hecho sigo coleccionándolas como podéis apreciar.

playmobil
Acompañado de unos dulces, mi otra perdición, y la suavidad de un peluche, porque para que tu mundo sea rosa, se necesita: amor, dulzura, imaginación, cuidar los pequeños detalles, disfrutar de los momentos que te regala la vida,  pintar de color los días que se presentan oscuros, no rendirse y creer que mañana puede ser mejor.

Aquí os dejo mi moodboard cargado de intenciones, magia y con ganas de que ese Bugaboo rosa, nos acompañe a cucharita y a mí en las aventuras que nos quedan por vivir:
#quieroserembajador #atodocolor

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¿ Parto o posparto?

¿Parto o pos parto?, a simple vista la elección parece obvia, pero cuidado con precipitaros a responder,  embarazadas del mundo, porque puede,  que no sea tan fácil como parece.

Es cierto que a todas nos preocupa el momento del parto, tenemos miedo de no reconocer las contracciones, de la epidural, de la episiotomía, del dolor, el edema,  de que algo pueda salir mal…y poco nos preocupa lo que pasa después de.

Y sí, las contracciones se reconocen,

y sí, duelen mucho,

y sí, el momento de la epidural es delicado y tenso,

y sí, que te pongan la vía molesta un montón,

y sí, el edema es desagradable,

y sí, mientras dilatas respiras hondo y estrujas la mano de tu pareja para que sea más llevadero

y sí, los cuatro empujones hasta que sale tu bebé, parece un mundo

y sí, es posible que te toque episiotomía, que en ese instante ni notas

y si al  final todo sale como esperas, tu pequeño acaba encima de ti…

Y sí, está agotada, con un aspecto poco favorecedor, pero feliz y satisfecha de haber traído al mundo un ser tan maravilloso y complejo.

Y sí, pueden molestarte los entuertos,sobre todo en un segundo embarazo, no gustarte la comida del hospital,  asustarte no saber cómo tratar a tu bebé, cansada de poner buen cara a las visitas, pero es posible,  que la estancia en el hospital, sean las mejores 48 horas que tengas durante algunas semanas.

Porque llega el momento de volver a casa, nadie te hace la comida, ni te limpia la habitación , ni te estira la cama, nadie que cuide de tu otro hijo, que solo quiere estar contigo, después de sufrir  tu ausencia…

La subida de la leche, llega sin avisar, en mi caso se me puso el pecho como dos pelotas de fútbol, duras como piedras, y no había consuelo, ni saca leches, ni bebé que pudiera con ello. En esta ocasión,  intento controlar mi producción, con masajes y no con saca leches, la vez anteror fue un despropósito, y estuve esclava del aparato durante meses…demasiada cantidad…

Y puede que los puntos se te caigan, o como en mi caso,  que se te enquisten en la piel, produciendo un dolor insoportable,  que no me permitía estar de pie, ni sentada, ni tumbada ni caminar ni nada, puntos que me sacó la matrona de urgencia, sin anestesia , mientras yo lloraba y gritaba más que en el parto…

Días,  de aguantar estoicamente, mientras tu retoño mamá, el dolor de tu pecho herido, que no hay suficiente Purelan que lo haga llevadero.

Así que es posible,  que pases por todo esto, sin apenas dormir, con el  único consuelo de abrazar  a tu recién nacido, y pensar que todo esto merece la pena…

Y si además,  tienes la mala suerte de que tu pequeña se  ponga malita con apenas diecinueve días, y la ingresen en el hospital y te pases diez  días encerrada entre cuatro paredes, deseando que mejore, y pode volver a la añorada rutina, si te ocurre todo esto, puede,  que decidas que el parto, no es tan malo….

Ánimo embarazas, que aunque duro, se puede…yo me quedo con el parto, y  después de dos experiencias me planto, no tengo cuerpo, ni capacidad física ni mental para volver a pasar por todo esto, aunque  no cambio a mis pequeños por nada del mundo.

Y agradezco la suerte, de haber tenido al padre , a mi lado, atendiéndome, y cuidándome con mimo y paciencia, porque sin su ayuda, hubiera sido imposible, y desde aquí,  reivindico que los 13 días de baja de paternidad son del todo insuficientes.

Y gracias a todas,  las que me habéis apoyado y visitado durante la estancia de cucharita en el hospital, gracias,  porque vuestras palabras,  nos han hecho compañía,  en esas largas e interminables horas de espera e incertidumbre.

A punto de ser madre.

Parecía que no iba a llegar, que nueve meses son muy largos, sobre todo cuando esperas que pasen…pero ya estoy aquí, en la recta final de mi embarazo.

Han sido ocho meses de sensaciones únicas, esas, que solo sientes cuando estás embarazada, y no todas agradables, las nauseas, los mareos, la ciática, calambres,  y demás, me han proporcionado más de un momento duro, pero compensado,  con saber que dentro de mí, se está formando una vida…una personita con sus dos manitas, sus pies, cabeza, corazón y resto de órganos, y por mucho que lo pienso, me parece increíble, que todo eso suceda en mi interior, mientras yo continuo con mi rutina …desde luego, una de las maravillas de la vida, un hecho extraordinario, que una , debe intentar disfrutar al máximo, aunque no todo sea un camino de color rosa.

Y a pesar de que no soy primeriza, a estas alturas, me siento un poco así….me da pánico el parto, supongo que con más razón,  porque ya sé como es…estoy nerviosa porque todo salga bien, y que  cucharita esté en perfecto estado.  El tema logístico va atrasado, y ya me están entrando los nervios, y la necesidad de tenerlo todo listo para cuando llegue.

Me pregunto, qué aspecto tendrá, si sabré volver a tener a un bebé en brazos, cambiar pañales, si esta vez me libraré de la mastitis, cómo será ser madre de una niña…

Me pregunto, cómo me las arreglaré con los dos, si seré de capaz de atenderlos, de repartir mi tiempo, mi atención, mi amor, sin que ninguno de los dos se sienta abandonado…

Me pregunto,  cómo será nuestro día a día,   con uno más en la casa, cómo asumiremos nuestros nuevos roles, cómo nos adaptaremos a ser cuatro…

Me pregunto, cómo cabremos en la casa, cómo nos vamos a organizar, cómo conseguiremos tener todos un espacio vital.

Me pregunto,  cómo Tenedor va a comportarse,  cuando su hermanita esté con él, si seguirá tan entusiasmado, si se sentirá en segundo plano, si sabré gestionar sus celos,  prestarle la atención que merece…

Me pregunto,  si tendré la misma energía con ella que con Tenedor, si le dedicaré el tiempo suficiente, si podré jugar lo mismo con ella, si podré tener la misma dedicación a sus necesidades, si dispondré de suficientes horas ,  si estoy preparada para ser madre otra vez…

Me pregunto, si seré equitativa, imparcial, objetiva, si ambos recibirán mi comprensión por igual, si seré justa con ellos, si conseguiré que ambos,  se sientan igual de queridos…

Me pregunto, si podremos asumir todo lo que conlleva educar a dos niños, no solo en su infancia , sino más allá en el tiempo, qué clase de futuro les espera, qué mundo les quedará…

Me pregunto tantas cosas, que nadie diría que ya soy madre…me pregunto  cuánto falta para el gran día, deseando que no se retrase, porque a pesar de tantas preguntas, todos tenemos claro, que queremos empezar a descubrir las respuestas.

 

 

Mi relación con las estrías.

Me gustaría decir que mis estrías son causa de  mi primer embarazo, del cambio de peso inevitable que se produce en ese periodo, del esfuerzo tremendo que hace la piel, estirando hasta el límite, y en ocasiones rompiéndose…pero no…estas, las mías, ya me acompañaban antes de que Tenedor,  llegara a  este mundo.

Vienen de tiempo atrás, de aquella adolescencia, donde el cuidado de la piel, no era una de mis prioridades, ese tiempo, en el que algunas perdimos las bonitas formas, para coger peso de más, peso,  que costó perder.   Época complicada donde  la báscula subía y bajaba sin control, y que por falta de información  o interés,   no traté mi piel como hubiera debido, para evitar que las estrías  asomaran su cara.

Cierto es, que ya con Tenedor, intenté cuidarme al máximo, con uso de cremas especializadas, sino para evitar tenerlas, al menos, para evitar que se acentuaran, o salieran nuevas.

Y ahora con Cucharita, he vuelto al ataque, y como si  estuvieran al tanto de  mis temores, recibí un correo de Bayer, para una charla sobre el cuidado de las estrías, y la dermatitis del pañal.

No pude resistirme ante tal oferta, me pareció más que apropiado e interesante, así que acudí,  a ver qué podía aprender, o qué trucos podrían ayudarme,  en la ardua tarea de luchar contra ellas.

Y si es  verdad,  que no siempre son inevitables, y que no hay cremas mágicas  e infalibles, si es cierto,  que no todos los productos son  iguales, ni ofrecen los mismos resultados, por lo que la elección del que vamos a usar, es fundamental.

La charla fue de la mano de Rosa Mª Plata Quintanilla, vicepresidenta de la Asociación de Matronas, muy amena,  que nos explicó porque se producen las estrías, y consejos para intentar evitarlas, el más importante: la prevención, además de contestar a todas nuestras dudas.

Debemos hidratar la piel con un producto especial, desde el inicio del embarazo, hasta unos meses después de dar a luz, haciendo hincapié en pecho, barriga, caderas y muslos, ya que las mujeres  somos más propensas a desarrollarlas en estas  partes, y más durante el embarazo.

La segunda parte de la charla, fue sobre la dermatitis del pañal, y trucos para evitarla, lo importante: elección del pañal, la colocación del mismo,  cambiarlos con frecuencia, y utilizar una crema barrera.

Tuvimos la posibilidad de conocer la cremas: Bepanthol de Bayer, y llevarnos unas muestras a casa.  Os diré que la anti estrías me está gustando, no puedo valorar su efectividad al 100%, ya que ya las tengo, pero con que no me salgan más, me daré por satisfecha, además su textura y sobre todo su olor, es mucho más agradable que otras que había usado.  En cuanto a la de la dermatitis, tengo que esperar a que nazca mi pequeña, para daros mi impresión.

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Además,  luego pudimos compartir experiencias y reflexiones con el resto de blogueras, y el equipo de Bayer, que fue de lo más atento con todas nosotras,  mientras disfrutábamos de un refrigerio.  Una tarde agradable y útil.

IV Tenedor dice…..Mirando al cielo

Un día jugando a las construcciones.

Tenedor: Mamá voy a construir un aparato especial.

Yo:   Muy bien, a ver qué haces.

Tenedor: Ya he terminado, se llama “carescopio”

Yo: ¿Y para qué sirve?

Tenedor: Para mirar al cielo.

Yo: Entonces, ¿es un telescopio?

Tenedor: No mamá, este no es para ver las estrellas, sirve para que puedas ver a tu papá y a tu mamá, todas las veces que quieras en el cielo, y estés más contenta. Mira, mamá prueba. (Me pasa el aparato)¿Los ves mamá?, ¿los ves?

Yo: (Conteniendo las lágrimas, con un nudo en la garganta, y sin apenas poder hablar)  Si mi amor, los veo…muchas gracias, me encanta.

Tenedor: Bieeeen!!, puedes ver a tus papas…mira papá, he construido un “carescopio” para que mamá vea a sus papás…

Momento que aproveché para ir al baño,  llorar y dar las gracias por tener un hijo que fabrica “carescopios”

***Entrada dedicada a todos aquellos que miramos al cielo, cerramos los ojos deseando ver a nuestros seres queridos, en especial a mi compañera MJ, que esta semana ha dicho a adiós a alguien fundamental en su vida***

¡Otra vez primeriza!

Cuando eres madre primeriza, te asaltan dudas, miedos, incertidumbre…todo es nuevo, desconocido. Yo recuerdo,  que leí todo tipo de libros al respecto del embarazo, de humor, desde un punto de vista psicológico, físico…tenía una necesidad extrema, de obtener información que me ayudara en mi camino.

Casi cuatro años después, piensas que todo eso está superado, que tienes la información suficiente, que la experiencia te avala, pero nada más lejos de la realidad…al menos en mi caso.

He vuelto a ser una madre primeriza, cierto  es, que me he saltado la parte de la lectura, que ya no tengo ciertas dudas, que lo desconocido, se ha hecho familiar, pero los miedos…esos, esos, siguen ahí…. La incertidumbre de si todo  va bien, me visita con frecuencia, los nervios,  cada vez que voy a una ecografía me invaden, en  la de las 20 semanas, me descubrí aguantando la respiración, mientras la doctora,  contaba si tenía todos los dedos de manos y pies…

Me sigo preocupando si se mueve poco, si noto un dolor, si algo me parece,  que se sale de lo que yo recuerdo como normal.

El parto continua siendo un momento temido, ya no, por si no voy a saber distinguir las contracciones, creo que esas no se olvidan, pero sí, porque ya sé lo que me dolió, lo que pasé con los puntos…pero también deseo que llegue, porque ver a tu bebé por primera vez, es una de las sensaciones más especiales de la vida.

Mantengo la ilusión de preparar su llegada, aunque por el momento, me contengo, y no le estoy comprando cositas , y eso que al ser Cuchara, todo es nuevo para mí, observo las estanterías de ropita de niña con deseo…

Y si algo está siendo diferente en este embarazo, no son las nauseas,  que esas me siguen acompañando, al igual que el anterior, sino el poder compartirlo con Tenedor.

Me encanta la ternura con la que mira mi barriga, como la acaricia y le da besos, como le habla a su futura hermanita. Nunca olvidaré el brillo de sus ojos, y la sonrisa que iluminó su rostro cuando vio al bebé en la eco, un televisor mágico, me decía.

Me encanta buscar un nombre para ella, todos juntos, escuchar como hace planes, sus ideas para la preparación del rinconcito de su hermanita…parece tan feliz!

Así que aquí estoy,  viviendo el momento como madre primeriza, con la inquietud de cómo saldrá todo, con una dosis de miedo inevitable,  con algo de serenidad añadida por la experiencia, y contando los días que quedan,  para poder sentir el calor de mi cucharita sobre mi piel.

Está claro que da igual si ya eres madre, cada vez, es casi como la primera…

III Tenedor dice…¡Te veo!

Una tarde sentados en el sofá, Tenedor me pregunta:

T: Mamá, ¿en qué parte de la barriga está ahora el bebé?

Yo: Pues por aquí, (señalando el lado derecho)

T: A ver,  si miro por el ombligo se ve….

Y dicho y hecho, colocó su ojo sobre mi ombligo, diciendo…

T: a ver…si, si, mamá, creo que ahí,  al fondo,  veo algo.

Me deja sin palabras…

¡COSAS QUE NUNCA SOÑÉ!

Cuando eres pequeño, sueles soñar con lo que te gustaría ser de mayor, vas imaginando como visualizas tu vida con veinte,  treinta años, y todo,  te parece muy lejano.

Mientras mis amigas soñaban con un buen trabajo, encontrar pareja, y formar una familia con hijos incluidos, yo lo hacía con escenarios de teatro, giras por España, los días en que estaba más positiva, incluso con dar el salto a la gran o pequeña pantalla. No contaba,  con encontrar  una relación estable, pero si amores fugaces e intensos…Y ser madre, no entraba en ninguna de las ecuaciones…

Pero la vida es caprichosa, y sin saber cómo, ya estás en la treintena, y poco de lo soñado ha acontecido…sin embargo contra pronóstico, encuentras a una persona con la que formas una pareja, una,  que a pesar de no tener instinto maternal, consigue que desees tener un hijo con él, y ante la cara de asombro de todos los que te conocen, te conviertes en la madre que nunca soñaste.

Y en el instante,  en que tienes a ese pequeño ser entre tus brazos, sabes que estás perdida para siembre, que a partir de ese momento, se convertirá en el centro de tu vida, que su sonrisa curará cualquiera de tus males, y que ya no concibes,  tu existencia sin su presencia.

Y después de un embarazo de nauseas y mareos durante  40 semanas, años sin dormir, y todo lo que conlleva la maternidad, ni te planteas un segundo…pero de repente miras a tu pequeño, ya no tan pequeño, y te viene a la cabeza, la absurda idea de que necesita un hermano, y llevada por una extraña enajenación maternal, decides lanzarte a por ello…

Y aquí estoy, cerca de los cuarenta, con un maravilloso hijo de tres años, que no cambiaría por ningún escenario del mundo, con  una barriga de 17 semanas, con mareos y nauseas  contantes, y en una tesitura, en la  que hasta el agua me da asco, pero feliz y encantada con esta vida que nunca soñé… y aunque siempre seguiré soñando para no perder la ilusión, he aprendido, que a veces, lo que no sueñas, se convierte en una estupenda realidad.

Preparándome para “vacacionar”

Por fin la cuenta atrás, esta semana voy restando días, días menos para que llegue el gran día, ese,  para decir adiós al trabajo y  a la rutina durante unas semanas. Ese, para huir a mi Isla a desconectar, a disfrutar de la brisa del mar mediterráneo, de la cálida arena, de su gente, de su comida, y diría de su paisaje…pero este año, algo de eso,  murió con el incendio.

Voy preparando mi mente, para no cometer los errores del año pasado, para relajarme con los horarios, para olvidar las normas,  para cambiar a modo vacaciones  y comprender que en este periodo, no tengo por qué tenerlo todo  bajo control, que Tenedor ya no es tan pequeño, y no necesita seguir tanta pautas.

Que es un tiempo para ignorar el “tengo que”, y dejarse llevar por los momentos…Es, ese periodo,  para hacer lo que nos apetezca, para dejar las obligaciones en un cajón, para respirar pausadamente, y no correr de un lado a otro…

Este año, me he propuesto no agobiarme, tomarme las cosas con calma, dejar que fluyan, y aprovechar al máximo las vacaciones,  la estancia junto a mis amigos y familiares, y volver a casa con las pilas cargadas, y la cabeza despejada.

Felices vacaciones, a pasarlo bien, y a aprovechar el tiempo, que cuesta mucho que lleguen,  como para desperdiciarlas.

II Tenedor dice…

Para  terminar esta semana, una  dosis de amor, que nos va a venir muy bien.

Tenedor: Mamá te quiero

Yo: Yo más

Tenedor: Pues yo cien.

Yo: Pues yo infinito.

Tenedor: Pues  yo, infinito y uno más…gano.

¡No puedo pedir más…desde luego, gana!

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