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En el lio de ser madre.

¿ Es necesario llorar en el cine?

He aquí un post en forma de reflexión, tal vez algo vana, un pensamiento que me ronda en la cabeza, nada profundo, uno de esos que decides expresar un viernes cualquiera, después de una noche sin dormir pasando mucho calor….
Y digo yo, ¿es necesario que en muchas películas infantiles, deba morir algún progenitor del protagonista para potenciar la superación personal?
Ya, así dicho, suena una pregunta un poco extraña…a cuento de nada…pero todo viene desencadenado, porque he llevado a Tenedor a ver : “Dragones 2”…ni que decir que la primera nos encantó, el guión, el mensaje, su protagonista , ese vikingo tan atípico capaz de cambiar las cosas, y como no “desdentado”, un dragón negro, que todos querríamos tener como mascota…con todas estas premisas a favor, allá nos fuimos…
Todo iba bien, hasta que en un punto de la película…( si tienes intención de verla, no sigas leyendo, porque voy a contar lo que pasa….)Hipo encuentra a su madre después de 20 años, y cuando decide volver a su hogar junto a su hijo y su marido, en ese momento de felicidad, los guionistas van y matan a “Estoico”, el padre y jefe vikingo…en ese momento la sala se llena de llantos, de quejas de niños, incluido el mío, que se sentó en mi regazo llorando, y le duró casi hasta el final…hasta a mí, se me escaparan unas lágrimas ( eso, no se debe tener muy en cuenta, lloro a menudo, falta de sueño, hormonas descontroladas…)
Vamos, que fuimos a pasar un buen rato, y se llevó un gran disgusto…me gustaría pensar, que hay otras formas de que los niños aprendan, que se les de una lección de superación personal, de encontrar la fuerza interior, que no sea siempre tras la muerte de un ser querido.
Porque, larga es la lista de películas en las que esto ocurre, empezando por: Bambi, La Cenicienta, el Rey León….incluso en las de princesas como Frozen , por nombrar algunas…
En fin, avisé que era una simple reflexión, y dicho esto, me voy a sumergir en mi jornada laboral, tengan ustedes un buen fin de semana…y si deciden ir al cine…la película no está mal…aunque me quedo con la primera.

Mamá: ¡dame un biberón!

Seguro que los expertos tienen una explicación, que hay estudios al respecto, que me podrían enumerar las causas de ello, pero al final, el resultado sería el mismo: cucharita prefiere el biberón.

Y ahora, me podrían decir, que no se engancha, que no tengo leche, y otras muchas opciones…pero nada de eso es cierto….Yo sigo igual, pero ella, desde que tuvo que comer en biberón, por mi incorporación al trabajo, y por la entrada prematura en su dieta de los cereales, para mejorar su reflujo, paulatinamente, se ha ido inclinando por el bibi, sobre todo en tomas diurnas…

Poco a poco, ha ido rechazando el pecho, hasta que esta madrugada, de forma categórica e inesperada, se ha negado a tomar la toma nocturna, ha llorado, renegado , pegado manotazos al pecho, echándose hacia atrás, hasta que me he levantado a darle un biberón…

Aunque pueda sonar prepotente, no es mi primer hijo, sé lo que es una lactancia, lo que es dar el pecho.
Tenedor se negó al biberón, esperaba estoicamente sin comer, hasta que llegaba del trabajo, y entonces se abalanzaba sobre mí, hasta quedar saciado, y dormía plácidamente. Fue así hasta los diez meses aproximadamente.

Cucharita, nunca ha disfrutada del momento de la comida, y ahora, está dejando claro que prefiere comer en biberón. No sé si por el reflujo o por otras causas, pero la lactancia ha sido poco o nada satisfactoria para ambas.

Y en esta tesitura, puedo elegir entre ponerme todo tipo de carteles de culpabilidad, frustraciones, tristeza, y semejantes, o aceptar la situación, y comprender que todo niño pasa por el proceso del destete antes o después…y a mí, me ha tocado en esta ocasión, antes…puede, que demasiado antes…

¿Disfrutar de la lactancia?

Este no es un post, sobre si es mejor pecho o biberón, de esos, ya hay muchos, y demasiadas discusiones al respecto, en mi opinión absurdas y que no conducen a nada.

Si os preguntáis cuál es mi postura, brevemente os diré, que creo que la leche materna, r es lo mejor para el bebé, pero en caso de no poder o no querer, en este siglo XXI, hay alternativas que garantizan que el bebé crecerá de forma saludable, así que cada una que haga, lo que le parezca, y dicho esto, a lo que venía a contar.

Si bien, no hay dos partos iguales, tampoco dos lactancias, al menos en mi caso.

Con ambos tuve una subida de leche espectacular, mastitis, y dolor, mucho dolor, además de grietas y heridas en los pezones y aureolas, que no hubo Purelan, que las evitara, y con los dos se me cayeron los lagrimones y tuve que morderme el labio, mientras succionaban, y las heridas permanecían.

No fue fácil, requiere paciencia, aguante y sacrificio, pero si se superan esa semana más o menos del terror, luego todo mejora, desaparece el sufrimiento, las molestias, y el momento de alimentar a tu pequeño deja de ser una tortura. He de decir, que con cucharita, las grietas fueron menores, aunque por ello, no menos dolorosas.
Tenedor se enganchó perfectamente, y hacía sus tomas relajado, tranquilo, pausado, era un gusto observar como comía, hasta quedarse dormido , entonces soltaba el pezón, y con una carita de satisfacción plena, se dormía en mis brazos, y me encantaba mirarlo, quedarme así durante un buen rato, los dos, solos…

Lo peor, que no supe controlar mi producción de leche, así que, o tenía a Tenedor o al saca leches, y un congelador lleno de bolsitas de tan preciado líquido.

Cucharita, también se ha enganchado perfectamente, pero a diferencia de su hermano, comía llorando, histérica, pataleando, arañando y pellizcando mi pecho, nunca pausada, sino a trompicones, gimiendo, ansiosa…
Mi pediatra me decía, que sería porque era nerviosa, otro médico al comentarle, que la pequeña no se relajaba al comer me dijo: “los bebés comen para alimentarse, no para relajarse”.

Y lo peor, es que si hubiera sido primeriza, puede que me hubiera conformado con esa explicaciones, pero yo sabía que algo no iba bien.

Finalmente cuando Cucharita, empezó a no coger el peso óptimo, me hicieron caso, y como yo intuía, tenía reflujo.
Con la medicación ha mejorado mucho, ya no me araña, ni llora cual posesa, aunque tampoco, come relajada y en sus cuatro meses, NUNCA, se ha dormido al pecho de día, eso solo lo consigue en las tomas nocturnas.

Así que lactancia, no está siendo un momento íntimo y de conexión entre ambas, sino un modo de alimentación, que no parece disfrutar, y que seguiré manteniendo mientras pueda, porque creo que es beneficioso para ella.
En esta ocasión mi congelador está vacío, aprendí a domar mi pecho, no sin dificultad y dolor, porque no quería ser esclava del saca leche.

No sé si he hecho lo correcto, ahora me extraigo, para los momentos en que tengo que darle cereales, para ver si mejora del reflujo, pero carezco de reservas, y confieso que por momentos me he sentido egoísta.
Y aunque las tomas no sean ese momento mágico que se presupone, gozo con ella, en otros muchos, cuando jugamos, cuando me regala una sonrisa, que no tiene igual, y cuando se queda dormida en mi pecho, y yo embobada mirándola, y no quiero soltarla por nada.

Así que, no siempre la lactancia es lo que se espera, ni es oro todo lo que reluce,.
Señoras, señores, disfrutemos de nuestros retoños, que crecen rápido, muy rápido, cada cual a su manera, y con respeto, que aquí lo que cuenta no es el ego personal de los progenitores, sino la felicidad de los pequeños.

Con los dos en casa….

Si algo estoy aprendiendo, desde que llegó cucharita a nuestras vidas, es que no puedo con todo, y que al menos por el momento,  es difícil llevar el mismo ritmo, que cuando solo estaba Tenedor.

Qué el tiempo es relativo, y que no pasa nada, si se lavan los platos unas horas más tarde, se barre a horas insospechadas, se plancha en algún momento indefinido, se quita el polvo, ¿se quita el polvo?, se ponen lavadoras al libre albedrio, y se duerme…se duerme cuando te dejan…

Que es una etapa en la que debo ser más flexible conmigo misma, que no debo exigirme tanto, y que es mejor, respirar hondo, relajarme e ir haciendo lo que pueda, y sobre todo, disfrutar de la muñeca, mientras la escasa baja por maternidad, me lo permita.

Y sé, que tengo abandonado el blog a su suerte, y que comento poco, leo menos, y eso me molesta, pero, también sé, que será temporal, y volveré al redil.

Que si ser madre, se antojaba complicado, serlo por segunda vez, sube el nivel de dificultad del juego, y que hay que pasar muchas pantallas para superar obstáculos, conseguir mejorar tus capacidades y salir victoriosa de los retos.

Y que cuando todo parece en contra, y ambos lloran a la vez, cuando uno duerme y el otro se despierta, cuando das la toma y el otro patalea para que juegues con él, o simplemente patalea porque sí, cuando una mano sujeta la bebé y la otra acaricia al mayor para que se duerma, cuando tienes que salir de casa, y justo mancha el pañal y el mayor tiene que hacer caca, cuando los dos te necesitan al mismo tiempo, y no sabes dónde acudir primero, cuando todo parece imposible de resolver, solo te queda, parar, confiar en que es posible, y reponer fuerzas con un abrazo y un te quiero de Tenedor, y con la tierna sonrisa que cucharita me regala.

Porque cuando el cansancio me posee, cuando las ojeras se convierten en una parte más de mi rostro, cuando ya no sé si voy o vengo…ellos son mi brújula, mi antídoto para el agotamiento, mis vitaminas para seguir…

Y es cierto que la maternidad, a veces, tiene esas cosas extrañas, y nuestros hijos son al mismo tiempo la enfermedad y la medicina, los que nos llevan hasta la extenuación, y los que nos dan la fuerza necesaria para seguir, los que agotan nuestra paciencia, los que nos llevan hasta el límite, y a la vez, nos proporcionan una felicidad indescriptible, nos hacen querer ser mejor personas y no nos dejan rendirnos…

Así que, si sobrevivo a la adaptación, volveré a estar presente en todas mis facetas, como madre, mujer y persona, a partes iguales, porque eso, es lo que somos…

 

My world is pink

Estos cuatro últimos años, mi mundo se ha vestido de muchos colores, verde, azul, amarillo, naranja, marrón, , rojo (el favorito de Tenedor), pero me faltaba uno, que ahora gracias a la llegada de Cucharita a nuestras vidas, ha cobrado protagonismo: ¡el rosa!.
Nos hemos empapado de rosa, rosa alegre, rosa vida, rosa divertido, rosa fresco, rosa femenino, rosa vida, rosa dulce, rosa atrevido, rosa , rosa y más rosa.
Por eso, este ha sido el color, que he seleccionado para mi Bugaboo, un rosa con el que pasear con cucharita, por ciudad, monte, playa, sin que nada se nos resista…
Como de pequeña me encantaba jugar con los playmobils, he elegido que ellos me acompañen en mi moodboard, y entre todos, las he escogido a ellas, la de los cuentos de hadas, las que te hacen soñar con un final feliz, con historias mágicas, las que mantienen con vida la niña que llevo dentro, de hecho sigo coleccionándolas como podéis apreciar.

playmobil
Acompañado de unos dulces, mi otra perdición, y la suavidad de un peluche, porque para que tu mundo sea rosa, se necesita: amor, dulzura, imaginación, cuidar los pequeños detalles, disfrutar de los momentos que te regala la vida,  pintar de color los días que se presentan oscuros, no rendirse y creer que mañana puede ser mejor.

Aquí os dejo mi moodboard cargado de intenciones, magia y con ganas de que ese Bugaboo rosa, nos acompañe a cucharita y a mí en las aventuras que nos quedan por vivir:
#quieroserembajador #atodocolor

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¿ Parto o posparto?

¿Parto o pos parto?, a simple vista la elección parece obvia, pero cuidado con precipitaros a responder,  embarazadas del mundo, porque puede,  que no sea tan fácil como parece.

Es cierto que a todas nos preocupa el momento del parto, tenemos miedo de no reconocer las contracciones, de la epidural, de la episiotomía, del dolor, el edema,  de que algo pueda salir mal…y poco nos preocupa lo que pasa después de.

Y sí, las contracciones se reconocen,

y sí, duelen mucho,

y sí, el momento de la epidural es delicado y tenso,

y sí, que te pongan la vía molesta un montón,

y sí, el edema es desagradable,

y sí, mientras dilatas respiras hondo y estrujas la mano de tu pareja para que sea más llevadero

y sí, los cuatro empujones hasta que sale tu bebé, parece un mundo

y sí, es posible que te toque episiotomía, que en ese instante ni notas

y si al  final todo sale como esperas, tu pequeño acaba encima de ti…

Y sí, está agotada, con un aspecto poco favorecedor, pero feliz y satisfecha de haber traído al mundo un ser tan maravilloso y complejo.

Y sí, pueden molestarte los entuertos,sobre todo en un segundo embarazo, no gustarte la comida del hospital,  asustarte no saber cómo tratar a tu bebé, cansada de poner buen cara a las visitas, pero es posible,  que la estancia en el hospital, sean las mejores 48 horas que tengas durante algunas semanas.

Porque llega el momento de volver a casa, nadie te hace la comida, ni te limpia la habitación , ni te estira la cama, nadie que cuide de tu otro hijo, que solo quiere estar contigo, después de sufrir  tu ausencia…

La subida de la leche, llega sin avisar, en mi caso se me puso el pecho como dos pelotas de fútbol, duras como piedras, y no había consuelo, ni saca leches, ni bebé que pudiera con ello. En esta ocasión,  intento controlar mi producción, con masajes y no con saca leches, la vez anteror fue un despropósito, y estuve esclava del aparato durante meses…demasiada cantidad…

Y puede que los puntos se te caigan, o como en mi caso,  que se te enquisten en la piel, produciendo un dolor insoportable,  que no me permitía estar de pie, ni sentada, ni tumbada ni caminar ni nada, puntos que me sacó la matrona de urgencia, sin anestesia , mientras yo lloraba y gritaba más que en el parto…

Días,  de aguantar estoicamente, mientras tu retoño mamá, el dolor de tu pecho herido, que no hay suficiente Purelan que lo haga llevadero.

Así que es posible,  que pases por todo esto, sin apenas dormir, con el  único consuelo de abrazar  a tu recién nacido, y pensar que todo esto merece la pena…

Y si además,  tienes la mala suerte de que tu pequeña se  ponga malita con apenas diecinueve días, y la ingresen en el hospital y te pases diez  días encerrada entre cuatro paredes, deseando que mejore, y pode volver a la añorada rutina, si te ocurre todo esto, puede,  que decidas que el parto, no es tan malo….

Ánimo embarazas, que aunque duro, se puede…yo me quedo con el parto, y  después de dos experiencias me planto, no tengo cuerpo, ni capacidad física ni mental para volver a pasar por todo esto, aunque  no cambio a mis pequeños por nada del mundo.

Y agradezco la suerte, de haber tenido al padre , a mi lado, atendiéndome, y cuidándome con mimo y paciencia, porque sin su ayuda, hubiera sido imposible, y desde aquí,  reivindico que los 13 días de baja de paternidad son del todo insuficientes.

Y gracias a todas,  las que me habéis apoyado y visitado durante la estancia de cucharita en el hospital, gracias,  porque vuestras palabras,  nos han hecho compañía,  en esas largas e interminables horas de espera e incertidumbre.

A punto de ser madre.

Parecía que no iba a llegar, que nueve meses son muy largos, sobre todo cuando esperas que pasen…pero ya estoy aquí, en la recta final de mi embarazo.

Han sido ocho meses de sensaciones únicas, esas, que solo sientes cuando estás embarazada, y no todas agradables, las nauseas, los mareos, la ciática, calambres,  y demás, me han proporcionado más de un momento duro, pero compensado,  con saber que dentro de mí, se está formando una vida…una personita con sus dos manitas, sus pies, cabeza, corazón y resto de órganos, y por mucho que lo pienso, me parece increíble, que todo eso suceda en mi interior, mientras yo continuo con mi rutina …desde luego, una de las maravillas de la vida, un hecho extraordinario, que una , debe intentar disfrutar al máximo, aunque no todo sea un camino de color rosa.

Y a pesar de que no soy primeriza, a estas alturas, me siento un poco así….me da pánico el parto, supongo que con más razón,  porque ya sé como es…estoy nerviosa porque todo salga bien, y que  cucharita esté en perfecto estado.  El tema logístico va atrasado, y ya me están entrando los nervios, y la necesidad de tenerlo todo listo para cuando llegue.

Me pregunto, qué aspecto tendrá, si sabré volver a tener a un bebé en brazos, cambiar pañales, si esta vez me libraré de la mastitis, cómo será ser madre de una niña…

Me pregunto, cómo me las arreglaré con los dos, si seré de capaz de atenderlos, de repartir mi tiempo, mi atención, mi amor, sin que ninguno de los dos se sienta abandonado…

Me pregunto,  cómo será nuestro día a día,   con uno más en la casa, cómo asumiremos nuestros nuevos roles, cómo nos adaptaremos a ser cuatro…

Me pregunto, cómo cabremos en la casa, cómo nos vamos a organizar, cómo conseguiremos tener todos un espacio vital.

Me pregunto,  cómo Tenedor va a comportarse,  cuando su hermanita esté con él, si seguirá tan entusiasmado, si se sentirá en segundo plano, si sabré gestionar sus celos,  prestarle la atención que merece…

Me pregunto,  si tendré la misma energía con ella que con Tenedor, si le dedicaré el tiempo suficiente, si podré jugar lo mismo con ella, si podré tener la misma dedicación a sus necesidades, si dispondré de suficientes horas ,  si estoy preparada para ser madre otra vez…

Me pregunto, si seré equitativa, imparcial, objetiva, si ambos recibirán mi comprensión por igual, si seré justa con ellos, si conseguiré que ambos,  se sientan igual de queridos…

Me pregunto, si podremos asumir todo lo que conlleva educar a dos niños, no solo en su infancia , sino más allá en el tiempo, qué clase de futuro les espera, qué mundo les quedará…

Me pregunto tantas cosas, que nadie diría que ya soy madre…me pregunto  cuánto falta para el gran día, deseando que no se retrase, porque a pesar de tantas preguntas, todos tenemos claro, que queremos empezar a descubrir las respuestas.

 

 

Mi relación con las estrías.

Me gustaría decir que mis estrías son causa de  mi primer embarazo, del cambio de peso inevitable que se produce en ese periodo, del esfuerzo tremendo que hace la piel, estirando hasta el límite, y en ocasiones rompiéndose…pero no…estas, las mías, ya me acompañaban antes de que Tenedor,  llegara a  este mundo.

Vienen de tiempo atrás, de aquella adolescencia, donde el cuidado de la piel, no era una de mis prioridades, ese tiempo, en el que algunas perdimos las bonitas formas, para coger peso de más, peso,  que costó perder.   Época complicada donde  la báscula subía y bajaba sin control, y que por falta de información  o interés,   no traté mi piel como hubiera debido, para evitar que las estrías  asomaran su cara.

Cierto es, que ya con Tenedor, intenté cuidarme al máximo, con uso de cremas especializadas, sino para evitar tenerlas, al menos, para evitar que se acentuaran, o salieran nuevas.

Y ahora con Cucharita, he vuelto al ataque, y como si  estuvieran al tanto de  mis temores, recibí un correo de Bayer, para una charla sobre el cuidado de las estrías, y la dermatitis del pañal.

No pude resistirme ante tal oferta, me pareció más que apropiado e interesante, así que acudí,  a ver qué podía aprender, o qué trucos podrían ayudarme,  en la ardua tarea de luchar contra ellas.

Y si es  verdad,  que no siempre son inevitables, y que no hay cremas mágicas  e infalibles, si es cierto,  que no todos los productos son  iguales, ni ofrecen los mismos resultados, por lo que la elección del que vamos a usar, es fundamental.

La charla fue de la mano de Rosa Mª Plata Quintanilla, vicepresidenta de la Asociación de Matronas, muy amena,  que nos explicó porque se producen las estrías, y consejos para intentar evitarlas, el más importante: la prevención, además de contestar a todas nuestras dudas.

Debemos hidratar la piel con un producto especial, desde el inicio del embarazo, hasta unos meses después de dar a luz, haciendo hincapié en pecho, barriga, caderas y muslos, ya que las mujeres  somos más propensas a desarrollarlas en estas  partes, y más durante el embarazo.

La segunda parte de la charla, fue sobre la dermatitis del pañal, y trucos para evitarla, lo importante: elección del pañal, la colocación del mismo,  cambiarlos con frecuencia, y utilizar una crema barrera.

Tuvimos la posibilidad de conocer la cremas: Bepanthol de Bayer, y llevarnos unas muestras a casa.  Os diré que la anti estrías me está gustando, no puedo valorar su efectividad al 100%, ya que ya las tengo, pero con que no me salgan más, me daré por satisfecha, además su textura y sobre todo su olor, es mucho más agradable que otras que había usado.  En cuanto a la de la dermatitis, tengo que esperar a que nazca mi pequeña, para daros mi impresión.

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Además,  luego pudimos compartir experiencias y reflexiones con el resto de blogueras, y el equipo de Bayer, que fue de lo más atento con todas nosotras,  mientras disfrutábamos de un refrigerio.  Una tarde agradable y útil.

IV Tenedor dice…..Mirando al cielo

Un día jugando a las construcciones.

Tenedor: Mamá voy a construir un aparato especial.

Yo:   Muy bien, a ver qué haces.

Tenedor: Ya he terminado, se llama “carescopio”

Yo: ¿Y para qué sirve?

Tenedor: Para mirar al cielo.

Yo: Entonces, ¿es un telescopio?

Tenedor: No mamá, este no es para ver las estrellas, sirve para que puedas ver a tu papá y a tu mamá, todas las veces que quieras en el cielo, y estés más contenta. Mira, mamá prueba. (Me pasa el aparato)¿Los ves mamá?, ¿los ves?

Yo: (Conteniendo las lágrimas, con un nudo en la garganta, y sin apenas poder hablar)  Si mi amor, los veo…muchas gracias, me encanta.

Tenedor: Bieeeen!!, puedes ver a tus papas…mira papá, he construido un “carescopio” para que mamá vea a sus papás…

Momento que aproveché para ir al baño,  llorar y dar las gracias por tener un hijo que fabrica “carescopios”

***Entrada dedicada a todos aquellos que miramos al cielo, cerramos los ojos deseando ver a nuestros seres queridos, en especial a mi compañera MJ, que esta semana ha dicho a adiós a alguien fundamental en su vida***

¡Otra vez primeriza!

Cuando eres madre primeriza, te asaltan dudas, miedos, incertidumbre…todo es nuevo, desconocido. Yo recuerdo,  que leí todo tipo de libros al respecto del embarazo, de humor, desde un punto de vista psicológico, físico…tenía una necesidad extrema, de obtener información que me ayudara en mi camino.

Casi cuatro años después, piensas que todo eso está superado, que tienes la información suficiente, que la experiencia te avala, pero nada más lejos de la realidad…al menos en mi caso.

He vuelto a ser una madre primeriza, cierto  es, que me he saltado la parte de la lectura, que ya no tengo ciertas dudas, que lo desconocido, se ha hecho familiar, pero los miedos…esos, esos, siguen ahí…. La incertidumbre de si todo  va bien, me visita con frecuencia, los nervios,  cada vez que voy a una ecografía me invaden, en  la de las 20 semanas, me descubrí aguantando la respiración, mientras la doctora,  contaba si tenía todos los dedos de manos y pies…

Me sigo preocupando si se mueve poco, si noto un dolor, si algo me parece,  que se sale de lo que yo recuerdo como normal.

El parto continua siendo un momento temido, ya no, por si no voy a saber distinguir las contracciones, creo que esas no se olvidan, pero sí, porque ya sé lo que me dolió, lo que pasé con los puntos…pero también deseo que llegue, porque ver a tu bebé por primera vez, es una de las sensaciones más especiales de la vida.

Mantengo la ilusión de preparar su llegada, aunque por el momento, me contengo, y no le estoy comprando cositas , y eso que al ser Cuchara, todo es nuevo para mí, observo las estanterías de ropita de niña con deseo…

Y si algo está siendo diferente en este embarazo, no son las nauseas,  que esas me siguen acompañando, al igual que el anterior, sino el poder compartirlo con Tenedor.

Me encanta la ternura con la que mira mi barriga, como la acaricia y le da besos, como le habla a su futura hermanita. Nunca olvidaré el brillo de sus ojos, y la sonrisa que iluminó su rostro cuando vio al bebé en la eco, un televisor mágico, me decía.

Me encanta buscar un nombre para ella, todos juntos, escuchar como hace planes, sus ideas para la preparación del rinconcito de su hermanita…parece tan feliz!

Así que aquí estoy,  viviendo el momento como madre primeriza, con la inquietud de cómo saldrá todo, con una dosis de miedo inevitable,  con algo de serenidad añadida por la experiencia, y contando los días que quedan,  para poder sentir el calor de mi cucharita sobre mi piel.

Está claro que da igual si ya eres madre, cada vez, es casi como la primera…

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